En el cierre de un nuevo episodio del ciclo Economía & Comex de GlobalPorts Canal, la asesora en comercio internacional Agustina Centeno, de Consultoría Dieb, conversó con Diego Bercholc sobre los efectos prácticos de la guerra arancelaria impulsada por Trump, cómo impactan estas medidas en los exportadores argentinos y qué oportunidades surgen en medio de la incertidumbre.
Redacción GlobaPorts//
“Como en toda guerra, lo primero que causa es estupor y temor”, reconoció Centeno, refiriéndose al efecto inmediato que generaron los anuncios del Liberation Day. “Muchas empresas interpretaron esto como una catástrofe: pensaron que se les cerraban los mercados. Pero no es así. Hay que mirar en detalle cómo se aplican estas medidas y qué posibilidades se abren”, explicó.
Incertidumbre, aranceles y un tablero que se mueve
Centeno explicó que la implementación de estos aranceles no siempre es inmediata: “Puede ser de un momento a otro, pero también puede demorarse si se negocian excepciones país a país o se discuten listados específicos de productos”. En ese sentido, comparó lo que sucede ahora con experiencias previas: “Desde que asumió Trump vimos idas y vueltas con México, Canadá… A veces los aranceles se suspenden por 30 días. La incertidumbre es parte del juego”.
Ante la pregunta de cómo afecta esto a la competitividad de los productos argentinos, fue clara: “Sí, un arancel más alto encarece la exportación. Pero si se lo suben a todos por igual, y a nosotros menos, la competitividad se reequilibra. Incluso podríamos quedar en mejor posición frente a países más castigados, como China”.
Y lanzó un mensaje poco habitual en un contexto de alarma: “Para mí, esto no es catastrófico. Si jugamos bien, esta reestructuración del orden comercial puede abrirnos mercados. Hay que mirar con inteligencia. Lo que EE.UU. deje de comprarle a China, se lo va a tener que comprar a otro. ¿Por qué no a nosotros?”.
Más allá del arancel: los factores que realmente definen la competitividad
En su análisis, Centeno propuso ampliar el foco: “El arancel es solo uno de los factores que determinan la competitividad. Hay muchas otras variables que pesan más: logística, tiempos, tipo de cambio, financiamiento, acuerdos sanitarios, calidad…”.
Ese enfoque integral permite, según ella, entender por qué “un producto puede seguir vendiéndose incluso con aranceles más altos, si todo lo demás está bien resuelto”. Y por eso llamó a no caer en una lectura simplista: “No nos quedemos solo con el porcentaje de importación. Pensemos en cómo capitalizar todo el contexto”.
Exporta Simple: una herramienta que se reactiva
La entrevista abordó también una novedad importante para las pymes argentinas: la actualización del régimen Exporta Simple. “Hasta ahora solo se podía exportar por vía aérea, lo que lo hacía carísimo y poco útil. Pero con las nuevas modificaciones, se habilitaron todas las vías: marítima, terrestre y aérea. Además, se sumaron más depósitos fiscales, no solo TSA”, detalló.
Centeno explicó que el régimen está pensado para pequeños exportadores, incluso monotributistas: “No necesitás estar inscripto como importador-exportador. Podés operar si facturás menos de 600 mil dólares al año. Y ahora podés elegir cómo transportar tu carga, lo que lo vuelve mucho más accesible”.
Y aunque celebró la ampliación, hizo una crítica constructiva: “Es una herramienta muy buena, pero le falta visibilidad. Está desde hace años y nunca se terminó de usar como se podría. Esta es una gran oportunidad para reactivarlo y darle el impulso que necesita”.
Bajada de aranceles para productos importados
Centeno también repasó otras medidas recientes, como la reducción de aranceles para productos importados: “Bajaron los derechos para confecciones, calzado, marroquinería y materias primas textiles. Muchos estaban en 35%, y ahora pasaron a niveles como 18%, 12%, incluso 0% en algunos casos”.
La importancia de esto va más allá del importador: “Cuando baja el arancel, también bajan todos los impuestos que se calculan sobre esa base: IVA, ingresos brutos, ganancias. Eso debería reflejarse en un precio más bajo para el consumidor final. Debería… después hay que ver si se traslada o no”.
Reglamentos técnicos y simplificación de trámites
Por último, abordó las novedades sobre los reglamentos técnicos y la posible homologación de certificaciones internacionales. “Algunos productos como juguetes, encendedores, materiales eléctricos y bicicletas siguen sujetos a normas viejas. Pero hay expectativa de que se los incorpore al reglamento marco”, explicó.
Esa reforma permitiría que muchos productos que ya cumplen normas internacionales no necesiten recertificación en Argentina, lo que agilizaría importaciones y reduciría costos: “Los trámites en TAD son lentos, caros y engorrosos. Esta homologación sería un alivio enorme para el importador. Y en sectores como el de juguetes, que hoy depende casi completamente de la importación, esto es clave”.






