Cada 20 de octubre se celebra en la Argentina el Día del Práctico, una fecha que rinde homenaje a los profesionales que guían con precisión y conocimiento a los buques que navegan por los ríos, canales y puertos del país.
Redacción GlobalPorts
El trabajo del práctico a menudo invisible para el gran público, constituye uno de los pilares más importantes de la seguridad marítima y fluvial, del comercio exterior y de la integración logística nacional. El origen de esta conmemoración se remonta a la sanción de la Ley 3.445, promulgada el 20 de octubre de 1896, que institucionalizó la figura del práctico argentino como agente especializado en la maniobra segura de buques. Desde entonces, generaciones de prácticos han trabajado bajo un principio fundamental: garantizar la seguridad de la navegación y proteger la vida humana y el medio ambiente en las vías navegables del país.
Durante 2024 se registraron más de 25.200 maniobras con prácticos en aguas argentinas. Detrás de cada una hay una historia de precisión, experiencia y compromiso. Desde Ushuaia hasta el Paraná, estos profesionales conforman un sistema homogéneo y coordinado que opera día y noche, bajo cualquier condición climática, para asegurar que los buques de carga, pasajeros o apoyo logístico transiten de manera segura por el extenso entramado de ríos y puertos nacionales.
El trabajo del práctico exige una preparación técnica rigurosa y una actualización permanente. Cada maniobra requiere conocimiento profundo de las condiciones locales —mareas, corrientes, vientos, calado disponible—, así como una estrecha coordinación con la Prefectura Naval, las terminales portuarias, los remolcadores y el capitán del buque. La precisión de sus decisiones define, en muchos casos, la eficiencia y la seguridad de toda la operación.
En los últimos años, el practicaje argentino ha evolucionado en paralelo con los cambios del sistema marítimo global, que avanza hacia la automatización, la descarbonización y la adopción de tecnologías más eficientes y sostenibles. En ese contexto, los prácticos argentinos han reforzado su formación mediante simuladores avanzados, capacitación continua y cooperación técnica con instituciones nacionales e internacionales.
Más que un oficio, el practicaje es una vocación de servicio que combina conocimiento, prudencia y compromiso con el país. Su tarea, muchas veces silenciosa, sostiene la continuidad del comercio exterior, protege las vías navegables y acompaña el desarrollo económico de la Argentina con rumbo seguro.






