Por Agustín Musso

El nuevo informe del INDEC sobre el stock de capital incorpora una mirada sobre la infraestructura que sostiene la producción y el comercio exterior. Permite analizar los activos portuarios junto con las redes ferroviarias, viales y energéticas. Todo ocurre en un contexto de bajo crecimiento del capital acumulado y recuperación de la productividad.

La capacidad de un puerto depende de sus muelles, sus instalaciones de almacenamiento y sus equipos. Sin embargo, también depende de las conexiones que llevan la carga hasta la terminal. La nueva publicación del INDEC sobre productividad y stock de capital aporta una base para examinar esa relación. Su metodología contempla desde los frentes de atraque y las playas operativas hasta los accesos ferroviarios y viales. Todo eso forma parte de una estimación más amplia de los activos que sostienen la actividad económica argentina.

¿Qué mide el stock de capital del INDEC?

El informe reconstruye el stock de capital entre 2004 y 2025. Además, presenta estimaciones de productividad para el período comprendido entre 2016 y 2025. Con esa información, el organismo distingue cuánto del crecimiento proviene del capital y cuánto del trabajo. El resto corresponde a la productividad total de los factores. Esta se calcula como la parte de la expansión que no explican los otros dos componentes.

Productividad: rebote en 2025, caída desde 2016

En 2025, el valor agregado bruto a precios básicos aumentó 3,6% respecto de 2024. La productividad aportó 2,8 puntos porcentuales de ese crecimiento. Por su parte, los servicios de capital contribuyeron con 0,6 puntos y las horas trabajadas con otros 0,2 puntos. La recuperación se apoyó principalmente en un aumento de la producción en relación con los recursos utilizados. Sin embargo, esta medición agregada no permite identificar cuánto de esa mejora se originó en el transporte o en la logística.

El resultado contrasta con el desempeño de los años anteriores. Entre 2016 y 2025, el valor agregado creció apenas 0,3% promedio anual, mientras que la productividad cayó 0,9% por año. El capital y el trabajo siguieron expandiéndose. Aun así, el deterioro de la productividad compensó en buena medida esas contribuciones. Incluso después de la recuperación de 2025, la productividad se encontraba 7,5% por debajo del nivel de 2016.

Qué infraestructura entra en el stock de capital

La infraestructura de empresas reúne activos de compañías privadas, públicas y concesionadas. Incluye puertos, ferrocarriles, instalaciones energéticas, ductos, minería y comunicaciones. Su clasificación depende del propietario económico del activo, con independencia de quién financie o construya la obra. Las redes viales, en cambio, se incluyen dentro de la infraestructura del gobierno general.

La distinción ayuda a interpretar los resultados. En 2025, el stock de infraestructura de empresas creció 0,6% respecto de 2024. Fue un ritmo inferior al aumento promedio anual de 1,8% registrado entre 2016 y 2025. Por su parte, el correspondiente al gobierno general cayó 0,2% interanual, luego de crecer a un promedio anual de 1,1% durante ese período.

Se trata de variaciones del capital acumulado, a precios constantes de 2004 y descontada su depreciación. Por eso, una caída del stock neto indica que la incorporación de activos no alcanzó a compensar su depreciación. Del mismo modo, el crecimiento de la infraestructura de empresas no refleja una tasa de expansión específica de los puertos. Tampoco es una medición exclusiva de la inversión privada.

El puerto no termina en el muelle

La estimación portuaria parte de un inventario de más de un centenar de instalaciones marítimas y fluviales argentinas. El relevamiento identifica muelles, dolfines, frentes de atraque, silos, tanques de almacenamiento, galpones, playas operativas y accesos terrestres. Entre las unidades utilizadas aparecen los metros lineales de muelle y la superficie de depósitos. También figuran la capacidad de almacenamiento, las toneladas que pueden embarcarse por hora y la capacidad de recepción de camiones o vagones.

Estas variables permiten examinar la infraestructura a través de las operaciones que debe atender. Por ejemplo, una terminal puede ampliar su capacidad de embarque y seguir enfrentando restricciones en la recepción de cargas. También puede disponer de espacio de almacenamiento. Aun así, puede encontrar dificultades para evacuar mercadería o coordinar el ingreso de los distintos modos de transporte. Para analizar su capacidad efectiva, las inversiones dentro del puerto deben leerse junto con las condiciones de acceso.

Ferrocarril: 32.621 kilómetros de vías, 55,8% operativo

Dentro del stock de capital, el relevamiento ferroviario aporta un dato significativo para esa discusión. Contabiliza 32.621 kilómetros de vías, pero solo el 55,8% se encuentra operativo. Esa proporción corresponde al conjunto relevado y no exclusivamente a los corredores de cargas o a las conexiones portuarias. Aun así, muestra la distancia que puede existir entre la extensión física de una red y su disponibilidad para prestar servicios.

Desde la perspectiva del comercio exterior, la articulación entre puertos, ferrocarriles y caminos determina las alternativas para trasladar la producción. El estado de las vías y la continuidad de los corredores influyen en el aprovechamiento de la infraestructura existente. Lo mismo ocurre con las instalaciones de transferencia entre modos. Allí, el mantenimiento y la recuperación de activos pueden ser tan relevantes como la construcción de nuevas instalaciones.

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