Redacción GlobalPorts//
El Gobierno argentino decidió derogar el Decreto 457/2021, que había establecido una supuesta administración compartida con Chile sobre el Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake.
La medida se tomó en respuesta a objeciones diplomáticas planteadas por el gobierno chileno, que consideró que el decreto violaba tratados históricos como el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que consolidan la soberanía chilena sobre dichas vías marítimas.
La decisión no solo tiene implicancias diplomáticas, sino también estratégicas. El Estrecho de Magallanes es una de las vías de navegación más importantes del hemisferio sur. Su ubicación privilegiada en el extremo austral del continente convierte a este corredor natural en una alternativa clave al Canal de Panamá, especialmente para buques de gran calado o en momentos de congestión global. En los últimos años, su valor logístico ha crecido con el aumento del tráfico marítimo en la región.
La creciente congestión del Canal de Panamá y los constantes conflictos geopolíticos que afectan al Canal de Suez, sumados a los impactos del cambio climático y fenómenos como la bajante del nivel de agua en rutas tradicionales, han hecho que muchos armadores y operadores logísticos comiencen a mirar con otros ojos al extremo sur de Sudamérica.
El Estrecho de Magallanes ofrece una vía natural, sin peajes ni conflictos, ideal para buques de gran tamaño que buscan una ruta segura y estable para conectar los océanos Atlántico y Pacífico.
A su vez, el Pasaje de Drake, aunque más hostil por sus condiciones climáticas extremas, se mantiene como un paso clave hacia la Antártida. Por allí transitan tanto misiones científicas como cruceros turísticos de alto valor agregado, lo que convierte a esta región en un nodo logístico y estratégico en expansión.
La decisión de Argentina de derogar el decreto no sólo busca descomprimir tensiones con el país vecino, sino también ordenar su política exterior en torno a compromisos internacionales vigentes. No obstante, la cuestión de fondo persiste: ¿qué rol jugará la Argentina en este escenario donde el sur ya no es sólo una postal remota, sino un eslabón vital en las nuevas cadenas logísticas globales?
El desafío no es menor. Fortalecer la infraestructura portuaria en Tierra del Fuego, desarrollar capacidades logísticas en Río Gallegos o Ushuaia, y consolidar la presencia nacional en una zona cada vez más codiciada, será clave para transformar al sur argentino en un actor de peso en el tablero marítimo global.







