Redacción GlobalPorts//

Esta semana se informó en diferentes medios la situación de 50 barcazas varadas en el paso Bermejo, un fenómeno recurrente que en las últimas semanas se ha incrementado, generando una crisis en la logística paraguaya.

La situación en el Paso Bermejo se ha vuelto un asunto crítico para la navegación y el comercio en la región, especialmente para Paraguay. La acumulación de sedimentos, producto del caudal variable del Río Bermejo —que en épocas de deshielo de las sierras de Bolivia puede arrastrar enormes volúmenes de material— se suma a la baja corriente del Río Paraguay, dificultando la dispersión natural del sedimento. Como resultado, la navegabilidad se ve seriamente comprometida, limitándose el tránsito a una sola barcaza y provocando retrasos que afectan cadenas de suministro vitales para el comercio exterior.

El Bermejo, que nace en las sierras de Bolivia y recorre más de 1.300 kilómetros hasta su desembocadura, muestra un comportamiento cambiante: en ciertas temporadas su caudal alcanza picos impresionantes, mientras que en otras se reduce a niveles mínimos. Esta variabilidad agrava el problema en una desembocadura en forma de curva de 90 grados, donde los sedimentos se acumulan rápidamente y obstaculizan la vía fluvial.

Ante este panorama, se han considerado dos alternativas para restaurar la operatividad de la hidrovía. Mientras algunos operadores creen en la capacidad del tránsito constante para limpiar el canal de forma natural, otros –especialmente tripulantes y operadores de buques autopropulsados– sostienen que es imprescindible intervenir con trabajos de dragado.

La empresa TyC, fue contratada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de Paraguay, para las labores de dragado en tramos estratégicos de la zona del Paso Bermejo – Pilar, concentrando las operaciones en horarios nocturnos para minimizar el impacto en el tráfico.

Sin embargo, la suspensión de los trabajos de dragado en la desembocadura, comunicada mediante la Nota D.V. No_C/2025 –firmada la semana pasada por el Ing. René Peralbo, director de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas de Paraguay– añadió una nueva capa de complejidad a la situación.

El resultado son al menos 50 embarcaciones varadas y el incremento del debate sobre cuáles son las prioridades en la gestión y dragado del canal. Algunos medios de prensa paraguayos sugieren que, detrás de la decisión, podrían estar presentes consideraciones que van más allá de lo puramente técnico.

Consideramos que para el sector logístico y los operadores del comercio exterior, la situación es un llamado a la reflexión. No se trata únicamente de resolver un problema de infraestructura; es también un reto para encontrar el equilibrio entre la intervención técnica y la adaptación a las condiciones naturales. La interrupción de las labores de dragado, sumada a las limitaciones impuestas por el caudal anómalo del río Paraguay, genera incertidumbre sobre la capacidad de recuperar la fluidez en el corto plazo, lo que podría afectar el transporte de grandes volúmenes de carga esenciales para la economía regional.

Evidentemente, el desafío del dragado en el Río Bermejo exige respuestas coordinadas y sostenibles. La tarea de mantener una hidrovía operativa en condiciones óptimas es crucial para la integración y el dinamismo del comercio en la región, y requiere que las autoridades y el sector naviero encuentren soluciones que equilibren la acción humana con la fuerza de la naturaleza.

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