La visión de Martín Anguiano sobre el nuevo escenario de la licitación, el rol de Ibicuy y el desafío de ordenar la gobernanza portuaria.
Por GlobalPorts | Puertos y Logística
La discusión sobre la nueva licitación de la Vía Navegable Troncal abrió una ventana que Entre Ríos esperaba desde hace décadas. Pero lo que para muchos es apenas un capítulo técnico —dragado, balizamiento, pliegos— para Martín Anguiano, presidente del Instituto Portuario de la Provincia (IPPER), representa una redefinición profunda del mapa logístico argentino: por primera vez, Entre Ríos se incorpora como tramo troncal de la Hidrovía Paraná–Paraguay.
El funcionario, en una entrevista a un medio local, lo sintetiza como “un antes y un después”. Y detrás de esa frase hay una estrategia que combina política pública, inversión privada y un reposicionamiento geoeconómico que busca integrar a la provincia en el comercio del sur de Brasil, del litoral argentino y del corredor bioceánico.
Una provincia con dos ríos potentes que estuvo de espaldas al sistema
Anguiano describe un diagnóstico que sorprende por su sencillez y contundencia: “Entre Ríos tiene dos costas navegables, pero su desarrollo portuario estuvo postergado”. El gobernador Rogelio Frigerio recogió esa anomalía como punto de partida de su plan productivo: entender por qué una provincia estratégicamente ubicada había dejado pasar oportunidades durante tantos años.
Esa pregunta derivó en un equipo técnico dedicado a revisar datos, contrastar escenarios logísticos y, sobre todo, formular propuestas. Allí surgió una conclusión central: Entre Ríos reúne condiciones naturales que la industria marítima regional necesita, en particular Brasil y Paraguay, que ven en el corredor del Paraná un acceso competitivo para cargas que hoy dependen de largos tramos por carretera o rutas marítimas alternativas.
Ibicuy, la pieza estratégica: calado natural y acceso franco al corredor
Cuando el equipo provincial debió elegir dónde focalizar esfuerzos, la respuesta fue inmediata: Ibicuy. El histórico puerto —“asignatura pendiente”, en palabras de Anguiano— cuenta con calado natural, ubicación estratégica y posibilidad de integrarse rápidamente a la Hidrovía.
Empresarios locales y regionales ya presentaron un proyecto de inversión significativo y, pese a los retrasos administrativos propios de un puerto que estuvo 30 años prácticamente detenido, hoy la infraestructura está en proceso de rehabilitación: materiales en obra, maquinaria trabajando y un plan técnico que debió rehacerse para cumplir con todas las instancias regulatorias nacionales.
La disputa por los pliegos y el giro que cambió el tablero
La primera versión de los pliegos de la Vía Navegable dejó a Entre Ríos en una categoría preocupante: tramo secundario, habilitado solo para buques en lastre. Un golpe directo a la competitividad de los puertos entrerrianos.
La respuesta política fue inmediata. El gobierno convocó a la Universidad Nacional del Litoral —referente académico en dinámicas fluviales— y presentó un estudio alternativo que demostró el valor operativo del tramo entrerriano, su aporte hidrológico (70% del caudal que llega al Paraná de las Palmas circula por la costa entrerriana) y la oportunidad de minimizar impactos ambientales mediante un diseño más equilibrado del corredor.
Ese trabajo técnico abrió la puerta a un hecho inédito: el Gobierno nacional aceptó incorporar a Entre Ríos como tramo troncal. Para Anguiano, ese reconocimiento “ordena la estrategia de desarrollo y cambia la escala del proyecto”.
Consultado sobre la discusión entre dragado estatal o concesionado, Anguiano evitó posiciones taxativas, pero aporta un dato clave: las dragas nacionales “están obsoletas” y la inversión requerida para modernizarlas hoy es incompatible con las restricciones presupuestarias. En su lectura, la concesión permitiría asegurar un estándar operativo competitivo, bajo costos auditados y pagados por el sector privado.
Cuatro puertos públicos y un desafío común: reconvertirse
La provincia administra cuatro puertos de carga: La Paz, Diamante, Concepción del Uruguay e Ibicuy. A ellos se suman terminales privadas como el puerto Guazú y nuevos proyectos barcaceros impulsados por empresas agroindustriales.
Pero el estado de situación es heterogéneo. Concepción del Uruguay, que supo ser el mayor puerto entrerriano, hoy enfrenta limitaciones estructurales: el aumento del tamaño de los buques dejó al río Uruguay por debajo de los calados requeridos. La estrategia provincial apunta a reconvertirlo hacia operaciones de media carga, barcazas y centros de consolidación.
La clave, explica Anguiano, es pensar el sistema como un ecosistema integrado: barcazas desde La Paz y Concordia, consolidación en Ibicuy, oferta logística alineada a la demanda del sur de Brasil y al flujo del corredor Paraná–Paraguay.
La entrevista también deja entrever una dimensión menos visible: la gobernanza.
Al asumir, el Instituto Portuario encontró una estructura “desarticulada”, puertos autárquicos sin coordinación provincial y expedientes pendientes ante organismos nacionales. Ese desorden burocrático dificultaba inversiones y restaba previsibilidad.
En los últimos meses, el IPPER reorganizó procedimientos, rearmó expedientes, ajustó controles y reestableció el vínculo formal entre los puertos y la provincia. “Una estructura bien ordenada es tan importante como una obra de dragado”, señala Anguiano, porque es lo que garantiza contratos claros, habilitaciones rápidas y seguridad jurídica para el sector privado.
“Entre Ríos va a jugar un partidazo en el desarrollo portuario”
El presidente del IPPER resume la oportunidad con una metáfora deportiva: “el partido está para jugarse”. La confirmación de Entre Ríos como tramo troncal, el avance de las inversiones en Ibicuy y la reorganización institucional sientan las bases para un ciclo de desarrollo largamente postergado.
Ahora, la provincia espera la publicación final de los pliegos nacionales que formalicen lo ya anticipado. Si eso ocurre, sostiene Anguiano, comienza una nueva etapa para el sistema portuario entrerriano y para toda la logística del corredor Paraná–Uruguay.






