Con vientos que treparon a casi el doble de lo previsto, la Prefectura convirtió una salida de instrucción para patrones de yate, en un examen real de maniobra para los cursantes del Club Regatas La Plata.
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El Yate PNA YR-7 Esperanza zarpó con 14 cursantes rumbo a La Plata y no tardó en encontrarse con vientos del sector sur-sureste de entre 15 y 20 nudos, con ráfagas que llegaron a los 29.
La Prefectura Naval Argentina había programado dos jornadas de navegación a vela para formar a futuros Patrones de Yate del Club Regatas La Plata (CRLP); el Río de la Plata se encargó de que la instrucción no quedara solo en la teoría.
En total participaron 28 alumnos de las cursadas 2025 y 2026, divididos en dos tandas de 14. La primera zarpó desde Buenos Aires y amarró en el Club Regatas La Plata; al día siguiente, un segundo grupo completó el tramo de regreso hasta la sede del Yacht Club Argentino, en Dársena Norte, donde el Esperanza quedó amarrado a las 15:30 y la actividad se dio por cerrada.
En total participaron 28 alumnos de las cursadas 2025 y 2026, divididos en dos tandas de 14. La primera zarpó desde Buenos Aires y amarró en el Club Regatas La Plata; al día siguiente, un segundo grupo completó el tramo de regreso hasta la sede del Yacht Club Argentino, en Dársena Norte, donde el Esperanza quedó amarrado a las 15:30 y la actividad se dio por cerrada.
Viento de sur-sureste, mismo puesto de timón
La marejada y las ráfagas no interrumpieron el programa: lo pusieron a prueba. La dotación del YR-7, a cargo del capitán, prefecto Juan Manuel Frette, aprovechó las condiciones para llevar los contenidos teóricos a una situación de navegación real, algo que en aguas más calmas hubiera quedado como ejercicio de manual.
Las prácticas cubrieron un abanico amplio de la formación de un patrón de yate:
- Roles y seguridad a bordo, con la asignación de tareas que cada tripulante debe sostener durante toda la maniobra.
- Nomenclatura náutica y manejo de cabos, jarcias y molinetes, la base operativa antes de tocar las velas.
- Izado, arriado y trimado de las velas génova y mayor, además de toma de rizos para reducir superficie vélica con viento fuerte.
- Maniobras de fondeo, y rotación permanente de los cursantes por el puesto de timonel para que todos pasaran por la conducción efectiva de la embarcación.
¿Por qué importa una salida de instrucción como esta?
Porque el margen entre una clase teórica y un título de Patrón de Yate lo termina de cerrar la experiencia en el agua, con viento real y decisiones que no esperan.
Durante una de las jornadas subió a bordo Gustavo Merlo, Comodoro del Club Regatas La Plata e integrante de su Comisión Directiva, recibido por Frette y la dotación del Esperanza — un gesto que también habla del vínculo institucional entre la Prefectura y los clubes náuticos que forman a sus futuros patrones.
Para la Prefectura, este tipo de actividades cumple una doble función: sostiene la relación con la comunidad náutica del país y refuerza una cultura de navegación segura entre quienes en poco tiempo estarán al mando de una embarcación propia.








