La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) presentó su Estrategia Nacional Exportadora (ENE), un documento con 248 propuestas que busca ordenar un diagnóstico de largo plazo sobre la inserción internacional del país y fijar prioridades estructurales para mejorar la competitividad exportadora. Partiendo del análisis de los últimos años, se plantea una agenda de reformas con impacto proyectado hacia 2030.

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La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) dio a conocer su Estrategia Nacional Exportadora (ENE), una iniciativa que reúne 248 propuestas orientadas a mejorar el desempeño exportador argentino y a instalar una mirada de mediano y largo plazo sobre el comercio exterior como política de desarrollo.

Durante la presentación, el presidente de la entidad, Fernando Landa, sostuvo que el país necesita avanzar en una “reforma actitudinal” hacia el sector exportador, dejando atrás una lógica que concibe a las exportaciones como una herramienta coyuntural para la generación de divisas. Desde la Cámara remarcaron que la confiabilidad, la previsibilidad y la competitividad deberían constituir los ejes centrales de cualquier política pública vinculada al comercio exterior.


Un diagnóstico estructural que explica la urgencia del debate

La ENE parte de un diagnóstico que expone limitaciones persistentes en la inserción internacional de la Argentina. Actualmente, el país representa apenas el 0,33 % de las exportaciones globales, una participación que se mantiene prácticamente estancada desde hace años y con escaso margen de mejora en el corto plazo.

A este desempeño se suma el estancamiento en la cantidad de empresas exportadoras, que ronda las 9.300 firmas desde hace más de una década, y una baja participación de pymes exportadoras, inferior al promedio de países de similar nivel de desarrollo.

La Cámara también advirtió sobre la alta concentración de la canasta exportadora, donde los cinco principales productos explican cerca del 60 % del total, y sobre un nivel de exportaciones per cápita sensiblemente inferior al de otras economías de la región y del mundo.

La Estrategia Nacional Exportadora utiliza el 2025 como un año de referencia para ordenar el diagnóstico, evaluar avances y pendientes desde 2023 y proyectar escenarios futuros.

En ese marco, la CERA estimó que 2025 podría cerrar con exportaciones por USD 84.295 millones, el segundo valor más alto de los últimos cinco años. No obstante, aclaró que ese resultado estaría explicado mayormente por factores coyunturales —como mayores envíos de soja a China, una buena campaña triguera y el crecimiento de las exportaciones petroleras— y no por cambios estructurales en la competitividad del sistema exportador.


Logística e infraestructura, un eje transversal de la agenda

Uno de los componentes centrales de la ENE es el vinculado a la logística, la infraestructura y la facilitación del comercio, áreas que la CERA considera determinantes para ampliar y diversificar las exportaciones.

Entre los principales cuellos de botella identificados figuran la falta de definiciones de largo plazo en la Hidrovía, las demoras en procesos licitatorios portuarios, las deficiencias en accesos viales y ferroviarios, y la implementación incompleta de herramientas clave como la Ventanilla Única de Comercio Exterior y la digitalización integral de los trámites aduaneros. Desde la Cámara señalaron que estas limitaciones afectan especialmente a las exportaciones de mayor valor agregado y a las economías regionales.


Un horizonte a 2030 más que un programa inmediato

De acuerdo con las proyecciones presentadas por la entidad, la implementación integral de esta agenda estructural permitiría que las exportaciones argentinas alcancen los USD 142.442 millones hacia 2030, lo que implicaría un incremento cercano al 70 % respecto de los niveles proyectados para 2025.

Desde la CERA subrayaron que alcanzar ese objetivo requiere un cambio de enfoque que reconozca al comercio exterior como una política de desarrollo sostenida en el tiempo y no como una herramienta de corto plazo. Bajo esa premisa, la Estrategia Nacional Exportadora se presenta más como una hoja de ruta estructural y de mediano plazo que como un plan anual, con el objetivo de reordenar el debate sobre el futuro exportador argentino.


El núcleo político de la propuesta

El documento define diez medidas prioritarias con horizonte 2026, que constituyen el núcleo más concreto de la Estrategia Nacional Exportadora y que, según la CERA, permitirían avanzar hacia una mayor “normalidad” en comparación con las prácticas internacionales.

Entre ellas se incluyen la eliminación de la liquidación obligatoria de divisas, la reducción de los derechos de exportación, la regularización de la deuda del Estado con los exportadores, la readecuación de los reintegros y devoluciones impositivas, la creación de una cuenta corriente única tributaria y aduanera, la profundización de la facilitación del comercio y la resolución de los problemas institucionales y de gobernanza que afectan a la logística, los puertos, la Hidrovía y los sistemas de transporte.

También se plantea la necesidad de redefinir la estrategia argentina dentro del MERCOSUR y de sostener una inserción activa en los foros multilaterales, como el G20, el Acuerdo de París y el proceso de ingreso a la OCDE.

Diez medidas prioritarias para “normalizar” el comercio exterior

Como núcleo político del documento, la Cámara de Exportadores identificó diez medidas prioritarias que, a su entender, permitirían avanzar hacia una mayor normalidad en la inserción internacional de la Argentina:

  1. Eliminar la obligación de liquidar divisas de exportación, considerada una intervención excepcional en comparación con las prácticas internacionales.
  2. Continuar con la reducción y eliminación de los derechos de exportación, impuestos que, según la entidad, afectan la competitividad y la agregación de valor.
  3. Readecuar los reintegros a las exportaciones, para que compensen efectivamente la carga de impuestos indirectos acumulados en la producción.
  4. Eliminar condicionamientos no previstos por ley para la devolución del IVA, que hoy dificultan el recupero de saldos a favor de los exportadores.
  5. Regularizar la deuda del Estado con los exportadores, vinculada a reintegros e IVA, cuya demora impacta en la liquidez y en la capacidad de inversión.
  6. Avanzar en una Cuenta Corriente Única Tributaria y Aduanera, que permita compensar saldos y reducir costos administrativos y financieros.
  7. Profundizar la facilitación del comercio, mediante la puesta en marcha efectiva del Comité Nacional de Facilitación, la digitalización integral de trámites y la modernización de los sistemas informáticos aduaneros.
  8. Resolver los problemas institucionales y de gobernanza en logística e infraestructura, incluyendo Hidrovía, puertos, ferrocarriles, rutas y pasos fronterizos.
  9. Revisar el funcionamiento del MERCOSUR, para superar el estancamiento actual y definir una estrategia común frente a acuerdos comerciales extra bloque.
  10. Mantener una inserción activa en los foros internacionales, priorizando el G20, el Acuerdo de París y el ingreso de Argentina a la OCDE como anclajes de previsibilidad.

Desde la Cámara aclararon que estas propuestas forman parte de una agenda sectorial que busca alimentar el debate público y legislativo sobre el futuro del comercio exterior argentino.

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