YPF compró en 2018 la refinería de San Lorenzo junto con su puerto. Ahora los reconvierte con más de US$400 millones, un comprador francés y operación prevista para fines de 2029.

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Santa Fe Bio, la sociedad que YPF integra con Essential Energy, firmó con TotalEnergies Trading un acuerdo de compraventa de largo plazo para la futura producción de combustible sostenible de aviación (SAF) de la ex refinería de San Lorenzo.

El contrato se anunció el 7 de octubre. Entra así en escena un dato que pesa tanto como el producto: el muelle por donde saldrá la carga ya existe y pertenece a YPF.

Nueve días después, el CEO de la petrolera, Horacio Marín, encuadró el proyecto en su apuesta exportadora durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario. “Argentina era un país con petróleo, ahora pasa a ser un país petrolero”, resumió. La meta de YPF supera los US$30.000 millones anuales en exportaciones para 2031, y la biorrefinería de San Lorenzo aportaría unos US$500 millones anuales cuando alcance su capacidad prevista, según las proyecciones que difundió Marín.

¿Por qué San Lorenzo?

El complejo nació en 1938 e incluye la refinería, el parque de tanques, la planta de despacho y el puerto. YPF se adjudicó la planta y el puerto en 2018, junto con la distribuidora Dapsa, por US$85 millones. Hoy la petrolera tiene la titularidad exclusiva de las instalaciones y del puerto.

Para YPF, el sitio tiene una lógica doble: la disponibilidad de materia prima en la zona núcleo productiva y el vínculo con el puerto, que habilita la logística de comercialización. La biorrefinería procesará aceites vegetales, residuos y grasas animales.

Un muelle que ya está en pie

El destino del producto explica por qué la salida por agua pesa en este proyecto. La compañía apunta a Europa y Estados Unidos, mercados de altas exigencias que piden producto con certificación ISCC, un esquema internacional que acredita el origen y la sostenibilidad de la materia prima.

Para llegar a esos mercados, la reconversión aprovecha la infraestructura existente del complejo, con su parque de tanques, su planta de despacho y su puerto. A eso se suman las adecuaciones que YPF prevé en las instalaciones para llevar adelante la producción.

Del fósil al vegetal

La planta producirá dos combustibles. El SAF abastece a la aviación y, según se informó, reduce hasta un 80% las emisiones frente a los combustibles fósiles. El HVO, un diésel de composición prácticamente equivalente al de origen fósil, se destina al transporte terrestre.

El proyecto en cifras

  • Capacidad: aproximadamente 170.000 toneladas anuales de SAF y HVO, orientadas principalmente a mercados internacionales.
  • Inversión: más de US$400 millones para reconvertir el complejo industrial.
  • Primera etapa: una planta de pretratamiento de materias primas, con un 30% de avance.
  • Segunda etapa: la biorrefinería final, con inicio operativo proyectado para fines de 2029.
  • Comprador: TotalEnergies adquirirá la mayor parte de la producción con un compromiso firme de largo plazo y tendrá derecho de preferencia sobre los volúmenes remanentes.
  • Exportaciones: unos US$500 millones anuales a plena capacidad, según las proyecciones de Marín.

Con el contrato firmado y la primera etapa en marcha, la reconversión entra en una fase de obra que se extenderá hasta fines de 2029.

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