El holding chileno Ultramar, accionista mayoritario de Terminal Puerto Rosario (TPR), anunció una inversión de 30 millones de dólares para modernizar las terminales I y II del puerto santafesino.
Redacción GlobalPorts
La noticia fue comunicada por el presidente de la compañía, Richard von Appen, durante su visita a Rosario, donde fue recibido por el gobernador Maximiliano Pullaro.
La decisión tiene un matiz que la vuelve estratégica: se realizará dentro del marco vigente de la concesión, que finaliza en 2032, sin pedir una prórroga anticipada. Del total comprometido, 13 millones estarán destinados a la reparación de muelles mediante una licitación privada y los 17 millones restantes a la compra de equipos e infraestructura complementaria.
La definición descomprime tensiones previas con el gobierno provincial, que había advertido sobre la falta de obras en los muelles y hasta deslizado la posibilidad de una nueva licitación. Ahora, la inversión se convierte en una señal de confianza para garantizar la operatividad multipropósito del puerto.
En paralelo, el gobierno de Santa Fe avanza con su propio cronograma de licitación pública para la reconstrucción de los muelles de la Terminal Fluvial de Rosario, que complementa la inversión privada. El proceso, lanzado el 20 de julio de 2025 con un presupuesto oficial de casi $3.915 millones y un plazo de ejecución de 270 días, fijó inicialmente la apertura de sobres para el 29 de agosto. Sin embargo, ante pedidos de mayor tiempo, se dispuso una prórroga, trasladando la fecha límite de presentación y apertura de ofertas al 8 de septiembre de 2025.
Rosario como nodo logístico de la minería
Tanto Ultramar como el gobierno de Santa Fe coinciden en la visión estratégica: Rosario puede convertirse en un polo logístico clave para la naciente minería argentina, especialmente para el transporte de litio, cobre y otros minerales, además de cargas contenerizadas y especiales.
En su paso por la Bolsa de Comercio de Rosario, von Appen reafirmó que la compañía busca integrar al puerto en la red de abastecimiento que la Hidrovía ofrece hacia el Atlántico.
El grupo chileno también manifestó su interés en adquirir el paquete accionario que aún mantiene Vicentin en TPR, con el fin de “ordenar el andamiaje institucional” y consolidar una gestión unificada. Esta movida permitiría agilizar la toma de decisiones y acompañar el programa de inversiones con un plan de negocios de mayor escala.
Para el gobierno provincial, la obra tiene un valor político y económico doble: recuperar infraestructura que llevaba años relegada y mostrar al puerto de Rosario como un actor renovado en la logística regional.
Para Ultramar, significa reposicionar a TPR en el mapa de las cargas de alto valor, desde maquinaria y químicos hasta insumos para proyectos mineros, con capacidad de atender tanto buques como barcazas.
El desafío, ahora, será la ejecución efectiva de las obras y la concreción de un plan comercial que permita captar los nuevos flujos de carga. Rosario tiene la infraestructura y la ubicación; lo que está en juego es transformarlas en una ventaja competitiva sostenible.






