En las últimas horas, casi 500 kilos de cocaína fueron incautados en el puerto de la cerealera Vicentin, mientras sus exdirectivos intentan frenar en la Corte Suprema el avance del proceso judicial por el escándalo económico más grande del agro argentino.

Redacción Globalports

Vicentin vuelve a ocupar las primeras planas, pero no por su producción ni por su recuperación. Esta vez, es por una operación antidrogas y una maniobra judicial. Mientras la Justicia secuestraba casi 500 kilos de cocaína en su puerto de San Lorenzo, sus exdirectivos presentaban un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para intentar frenar la ejecución del remate de sus activos.

Dos noticias que no solo estremecen por su contenido, sino que, puestas en conjunto, pintan una postal sombría del entramado entre poder económico y la ausencia de control estatal.

Hoy, mientras Vicentin juega su última carta judicial, una carga de cocaína en su puerto le recuerda al país el verdadero tamaño del descontrol. Lo sucedido en Vicentin es una señal de alerta. No solo por lo que muestra, sino por lo que oculta.

Casi media tonelada de cocaína en el puerto de Vicentin

El hallazgo tuvo lugar en las últimas horas en el puerto de Vicentin, ubicado en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Según confirmaron fuentes judiciales y policiales, fueron incautados casi 500 kilos de cocaína listos para ser exportados ocultos en contenedores. Aunque la cifra exacta aún varía entre 480 y poco más de 500 kilos según distintas fuentes periodísticas, la gravedad del hecho no cambia: se trata de una operación narco de escala internacional, que utilizó la infraestructura portuaria de una de las empresas más cuestionadas del país.

La investigación está en curso y se busca determinar si hubo participación o connivencia interna en la empresa, o si el puerto fue simplemente utilizado por redes externas. Lo cierto es que el narcotráfico volvió a golpear en una de las zonas más calientes del corredor fluvial argentino, y en un puerto que carece de los controles sistemáticos que exige una logística segura y transparente.

La otra cara del escándalo: la maniobra judicial

Mientras tanto, en paralelo, la conducción anterior de Vicentin intenta frenar en la Corte Suprema de Justicia de la Nación el proceso de quiebra que se encamina hacia el remate de la compañía. A través de un recurso extraordinario, buscan detener el avance judicial que podría implicar la venta de los activos y el inicio de una nueva etapa bajo control de los acreedores.

Recordemos que Vicentin acumuló una deuda millonaria —estimada en más de 1.500 millones de dólares— con bancos públicos y privados, entre ellos el Banco Nación. Luego se declaró en cesación de pagos, fue acusada de fraude y administración fraudulenta, y jamás cumplió con sus obligaciones ni con el Estado ni con los cientos de productores a los que dejó sin cobrar.

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