El Puerto San Pedro enfrenta una crisis inédita: las operaciones están detenidas por acumulación masiva de sedimentos en el canal de acceso, lo que ha dejado varados buques anunciados para operar en junio, según informó el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto, Carlos Casini.

La situación alcanzó su punto crítico el pasado viernes, cuando el buque Yasa Tokyo, cargado con 33 mil toneladas de trigo con destino a Angola, quedó encallado en el canal al intentar salir hacia la hidrovía. Solo la intervención de tres remolcadores permitió retirarlo y amarrarlo nuevamente al muelle, donde permanece cargado, generando potenciales consecuencias económicas graves para el puerto y la firma operadora, Grobocopatel Hermanos.

“La temporada venía bien, Grobocopatel tenía una actividad bastante intensa”, lamentó Casini, y agregó: “Me gustaría tener el puerto listo para cuando lleguen los próximos barcos, pero la situación es complicada”.

Actualmente, el canal de acceso tiene una profundidad oficial de solo 6,50 metros, muy por debajo de los 9,80 metros alcanzados tras el dragado realizado a principios de mayo.

Según el Consorcio, se necesitaría un dragado equivalente al triple de lo que se realiza anualmente: unos 300 mil metros cúbicos, cifra que refleja la magnitud del sedimento acumulado tras los recientes temporales, cuando el río Arrecifes arrastró grandes volúmenes hacia la desembocadura del Baradero, afectando aguas arriba al canal sanpedrino.

“Es una desgracia, una tragedia para el puerto. Si no se hace un salvataje urgente, el puerto no funciona más”, advirtió Casini con crudeza.

Pero los problemas no terminan ahí. A las complicaciones operativas se suma un daño ambiental que quedó expuesto en imágenes aéreas difundidas por el Consorcio. Las fotos, que buscaban ilustrar la magnitud de la varadura del Yasa Tokyo, mostraron también una capa oleosa y residuos cloacales flotando en el agua, evidencia de la contaminación crónica que sufre la desembocadura del desagüe cercano.

El lugar, frecuentado por pescadores y turistas, recibe desde hace más de cuatro décadas efluentes cloacales sin tratamiento, ante la ausencia de una planta depuradora en funcionamiento. Aunque existen estudios para construir una nueva, hasta ahora no se han concretado avances significativos, y el daño parece cada vez más irreversible.

La imagen de un puerto paralizado, con barcos atrapados y aguas contaminadas, plantea un desafío urgente para la comunidad de San Pedro. Sin una intervención inmediata para dragar el canal y abordar el saneamiento ambiental, el puerto corre el riesgo de perder no solo su operatoria, sino también su lugar estratégico en la cadena logística de la región.

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