La extinción del permiso exploratorio del bloque CAN_107 reabre el debate sobre el offshore argentino y sobre las posibilidades reales de los bloques ubicados frente a la costa bonaerense. La decisión de Shell y Qatar se suma al antecedente del pozo Argerich-1 y obliga a mirar con más cautela el potencial hidrocarburífero en la Cuenca Argentina Norte. 

GlobalPorts |Energía y Logística

El offshore argentino volvió a quedar bajo análisis tras la salida de Shell Argentina S.A. y QP Oil and Gas S.A.U. del bloque CAN_107, un área ubicada en la Cuenca Argentina Norte frente a las costas de Mar del Plata. La medida fue oficializada por la Resolución 73/2026 de la Secretaría de Energía, publicada el 20 de marzo de 2026, que declaró la extinción del permiso exploratorio y dispuso la reversión del área al Estado nacional. 

La novedad no solo representa un retroceso en un bloque puntual, sino que también vuelve a poner en discusión el potencial real del offshore argentino en una zona que había despertado fuertes expectativas en los últimos años. En este caso, la decisión empresaria implica que el área CAN_107 no avanzará hacia una perforación exploratoria, un paso clave para confirmar o descartar con mayor precisión la existencia de recursos hidrocarburíferos. 

Qué pasó con el bloque CAN_107

De acuerdo con la información difundida tras la resolución oficial, Shell y Qatar definieron no continuar con el bloque luego de no obtener los resultados esperados en la etapa inicial de exploración. La lectura del sector es que los estudios realizados no alcanzaron para justificar el pasaje al siguiente período del permiso. 

El bloque CAN_107 se encuentra a unos 190 kilómetros de Mar del Plata, dentro del esquema de áreas offshore adjudicadas en la Cuenca Argentina Norte. La baja del permiso vuelve especialmente relevante la discusión sobre el grado de maduración geológica y económica que presentan estos bloques, ya que no todas las áreas que mostraron interés en las primeras fases terminan sosteniendo el atractivo cuando llega el momento de profundizar la inversión. 

Offshore argentino: entre el potencial y la incertidumbre

El caso CAN_107 deja al descubierto una tensión que atraviesa al offshore argentino desde hace tiempo: por un lado, la existencia de una frontera exploratoria de gran interés estratégico; por otro, la falta de resultados concluyentes que permitan transformar esa expectativa en una perspectiva productiva más firme. 

Esa tensión se había hecho visible con mayor fuerza en junio de 2024, cuando Equinor informó que el pozo Argerich-1, perforado en el bloque CAN 100 junto con YPF y Shell, fue clasificado como seco, sin indicios claros de hidrocarburos. Se trató del primer pozo en aguas ultraprofundas perforado en la Argentina y su resultado ya había enfriado parte del entusiasmo que rodeaba a la exploración costa afuera en el Mar Argentino. 

En ese contexto, la salida de Shell y Qatar del CAN_107 suma una nueva señal de prudencia. No significa que toda la Cuenca Argentina Norte haya perdido interés, pero sí indica que uno de los bloques explorados frente a la costa bonaerense no logró reunir evidencia suficiente como para justificar una etapa posterior. 

Qué posibilidades ofrecen los bloques frente a la costa argentina

La pregunta de fondo, entonces, no es solo qué ocurrió con CAN_107, sino qué pueden ofrecer efectivamente los bloques del offshore argentino explorados hasta ahora. La respuesta, por el momento, obliga a combinar cautela con perspectiva estratégica. Los bloques mantienen valor como activos exploratorios y como apuesta de largo plazo dentro de la política energética, pero los resultados conocidos todavía no permiten hablar de una confirmación sólida del potencial hidrocarburífero frente a la costa argentina. 

Dicho de otro modo: el potencial geológico sigue existiendo como hipótesis de trabajo, pero todavía necesita validaciones más contundentes. La experiencia reciente muestra que la exploración offshore no puede sostenerse solo en expectativas iniciales o en comparaciones con otras cuencas, sino en resultados técnicos que permitan reducir la incertidumbre y justificar nuevas inversiones. Esta es una inferencia basada en los resultados reportados para Argerich-1 y en la decisión de no avanzar con CAN_107. 

Un impacto que va más allá de la exploración

Cada retroceso en el offshore argentino también tiene implicancias que exceden lo estrictamente geológico. Cuando un bloque no avanza, se enfrían al mismo tiempo las expectativas sobre inversiones asociadas, contratación de servicios especializados, actividad marítima y demanda logística vinculada a un eventual desarrollo offshore. Aunque la resolución oficial no cuantifica esos efectos, esa relación forma parte de la lógica económica habitual de este tipo de proyectos energéticos de gran escala. 

Por eso, lo ocurrido con CAN_107 debe leerse como algo más que la baja de un permiso. Se trata de una señal para todo el ecosistema vinculado al desarrollo offshore: el camino sigue abierto, pero el nivel de riesgo es alto y los avances concretos todavía son insuficientes para consolidar una nueva etapa de expansión frente a la costa argentina. 

El offshore argentino necesita resultados concretos

La salida de Shell y Qatar del bloque CAN_107 reabre así una discusión central para el sector energético y marítimo: si el offshore argentino puede convertirse en una verdadera plataforma de desarrollo o si, por ahora, continúa siendo una promesa de alto riesgo y baja confirmación. Con el antecedente de Argerich-1 y sin perforación exploratoria en CAN_107, la agenda vuelve a un punto esencial: más que expectativas, los bloques frente a la costa argentina necesitan resultados concretos que permitan medir con mayor certeza sus posibilidades reales.

También te podría interesar :

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]