El DPW Lapacho se botó el 19 de agosto en Kampen. Es el empujador fluvial número 15 que Royal T Shipyards entrega para la Hidrovía Paraguay-Paraná. Navegará bajo pabellón paraguayo con base en Asunción.

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El empujador DPW Lapacho entró al agua el miércoles 19 de agosto en Kampen, Países Bajos. Lo construyó el astillero Royal T Shipyards. Lo encargó P&O Maritime Services Paraguay S.A., filial del holding DP World que integró la marca P&O Maritime Logistics.

La unidad mide 39,70 metros de eslora y 15,18 de manga. Cala 1,95 metros. Mueve tres motores Wärtsilä de 1.320 kW cada uno: 3.960 kW en total, unos 5.400 HP.

Sin embargo, la cifra que ordena el hecho no está en la ficha técnica. Está en el número de casco. El Lapacho es el decimoquinto empujador que este astillero entrega para vías navegables paraguayas. La firma giraba hasta hace poco como Thecla Bodewes Shipyards. Hoy provee una flota que Paraguay opera pero no fabrica. A la botadura asistió Enrique Franco, embajador paraguayo en Bruselas.

El calado manda sobre el diseño

Leo van Zon, Sales Manager de Damen Marine Components, explicó la lógica del casco. La popa se elevó y el conjunto se ensanchó. Así el buque gana flotabilidad y sostiene el calado por debajo de los 2,00 metros.

La secuencia importa. No se diseñó un empujador y después se verificó cuánto calaba. Primero se fijó el calado máximo. Después se acomodó el resto del casco a esa restricción.

Ahí está lo que le importa al lector del sector. Durante años la bajante del río Paraguay funcionó como contingencia operativa. Se reducía carga por barcaza y se esperaba la creciente. En cambio, la flota que hoy se construye en Europa incorpora esa restricción al plano. El armador ya no compra potencia y después administra el estiaje. Compra un casco proyectado para el estiaje.

La propulsión sigue el mismo criterio. Las tres hélices cuentan con sistema de dirección propio. Ante una falla, las dos restantes operan de manera independiente. Johan Penninga, Senior Sales Manager de Wärtsilä, vinculó el dimensionamiento de potencia al esfuerzo del convoy y a las distancias del tramo. La capacidad máxima de combustible alcanza los 383 metros cúbicos. Schuttevaer estima el recorrido en 3.000 kilómetros por tramo, sin puntos de reabastecimiento intermedios.

Del Paraguay al Paraná, 3.000 kilómetros por viaje

El Lapacho empujará convoyes de cinco barcazas de ancho por cinco de largo. Son cerca de 15.000 toneladas por viaje. La relación entre potencia y carga ronda las 2,8 toneladas por HP. Queda por debajo de la referencia corriente en la Hidrovía, que va de 6 a 15 toneladas por HP. Es decir, el excedente de potencia no busca arrastrar más. Sostiene el gobierno del convoy con calado reducido y contra corriente.

Además, ese excedente se explica por el recorrido. El mineral se carga en Corumbá y en el Mutún boliviano, sobre el río Paraguay. El convoy desciende por todo el frente fluvial paraguayo. Recién en la zona de Confluencia, frente a Paso de la Patria y la isla Cerrito, ingresa al Paraná. Después continúa hacia las terminales de transbordo del Río de la Plata.

Por el corredor circulan unos 20 millones de toneladas anuales. Entre 10 y 11 millones son mineral de hierro y 8,5 millones, soja. La flota de bandera paraguaya reúne 3.445 embarcaciones. Entre ellas hay 2.700 barcazas graneleras y 380 remolcadores y empujadores. Por eso cada unidad que se suma al segmento de empuje habilita tonelaje que descarga aguas abajo, en Rosario, San Nicolás y Nueva Palmira.

Una serie de empujadores fluviales, no una entrega aislada

El Lapacho no llega solo. En abril, Concordia Damen firmó un empujador CDS 4115 de 41 metros para un armador paraguayo, con entrega prevista en 2027. El 7 de agosto, el Astillero Aguapé puso la quilla del CS-974. Lo hace en alianza con la misma firma neerlandesa y con transferencia de tecnología incluida. En paralelo, LHG Mining incorpora 400 barcazas y remolcadores hasta 2028 para sostener sus embarques desde Corumbá.

Los cuatro movimientos comparten origen: el mineral brasileño y boliviano que baja por el río. También comparten respuesta: potencia adicional en cascos que navegan con menos agua. El caso del Aguapé suma la variante que faltaba, con ingeniería europea ejecutada en astillero regional.

El paso siguiente para el DPW Lapacho es la instalación del módulo de alojamiento, con capacidad para quince tripulantes. Después, el traslado a Asunción.

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