El intendente Pablo Javkin encabezó este jueves la reapertura de los muelles de la Terminal Fluvial de Rosario, una obra ejecutada por el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) que estuvo 270 días en construcción y que devuelve a la ciudad su principal punto de acceso al río. Horas después, el gobernador Maximiliano Pullaro llegó a Rosario junto a su par entrerriano Rogelio Frigerio para el acto formal de entrega y resumió el contraste con la ciudad de hace tres años: «hace tres años parecía imposible lograr lo que estamos viviendo».

GlobalPorts | Puertos y Logística

Lo que se reinauguró no es solo un paseo costero: es la plataforma operativa de la que depende Enapro para sostener los cruces a las islas, el amarre de embarcaciones de cabotaje y, a mediano plazo, el desarrollo de cruceros fluviales y transporte regional de pasajeros —un segmento que en la Hidrovía Paraná-Paraguay quedó relegado frente al negocio de cargas y que ahora vuelve a tener infraestructura de base.

Una obra de ingeniería bajo el agua

La presidenta de Enapro, Graciela Alabarce, fue quien puso el foco en la parte no visible del proyecto: bajo los muelles nuevos quedaron enterrados 27 pilotes de entre 12 y 13 metros de profundidad, además de losas, vigas y otras estructuras de refuerzo destinadas a apuntalar una infraestructura de más de un siglo de antigüedad. Sobre los plazos de ejecución fue igual de precisa: «fueron 270 días y cumplimos, ni un día más».

Los trabajos, supervisados por el Ministerio de Desarrollo Productivo provincial, intervinieron más de 3.500 metros cuadrados de superficie operativa sobre 150 metros de frente lineal de muelle, con una inversión provincial de $2.690 millones. Se hicieron sin interrumpir la operatividad de la terminal: los cruces a las islas se sostuvieron durante toda la temporada de verano y el Centro de Convenciones funcionó en paralelo durante todo el período de obra.

La terminal como pieza del sistema portuario, no solo de la costanera

El detalle que distingue a esta obra de una simple puesta en valor urbana es quién la ejecutó y para qué la piensa usar. Enapro —el mismo ente que administra el Puerto de Rosario— apunta a consolidar la Terminal Fluvial como nodo multipropósito: uso recreativo, oferta gastronómica, estación de cruce hacia las islas y, a futuro, cruceros. Alabarce fue explícita sobre ese horizonte: «esto forma parte de un plan, no es una obra de infraestructura aquí y nada más». 

Pullaro, por su parte, extendió esa lógica regional al convocar a Frigerio a «trabajar juntos para fortalecer el desarrollo turístico y productivo de las islas», en una zona que Entre Ríos y Santa Fe comparten sobre el delta del Paraná. El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, ya anticipó la próxima etapa: la ejecución de un nuevo muelle en el sector sur, que sumará espacio para el barco Ciudad de Rosario y sus paseos, con la intención declarada de avanzar en proyectos de transporte fluvial de pasajeros. 

Agenda inmediata: negocios antes que turismo

El primer uso intensivo de la terminal renovada no será turístico sino corporativo: el 31 de agosto se realiza allí la tercera edición del Santa Fe Business Forum, con más de 250 compradores internacionales, 1.000 empresas argentinas, fondos de inversión y representantes diplomáticos. La elección del lugar no es menor: confirma que Enapro apuesta a que la terminal funcione también como infraestructura de eventos vinculados al comercio exterior, en un edificio patrimonial que hasta ahora estaba subutilizado.

Javkin, en tanto, ligó la obra al plan más amplio de recuperación de la costanera rosarina: la integración caminable entre La Fluvial y el Parque España, con la reconversión de las instalaciones de Enapro para uso productivo de la ciudad. Para el sector portuario, sin embargo, el dato que importa es otro: la Hidrovía vuelve a tener, después de casi siete décadas, un muelle de pasajeros en condiciones de operar.

[rev_slider alias="web-product-light-hero-3d1"][/rev_slider]