Cuando el remolcador Ciudad de Rosario toque por primera vez el frente de muelle reconstruido de la Terminal Fluvial, lo que absorba el impacto del casco contra la estructura serán las defensas fabricadas por Prelast, la empresa rosarina que las produjo e instaló a pocas cuadras de ahí.
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Con más de tres décadas dedicadas a la fabricación de defensas navales, la empresa entregó los amortiguadores de goma del muelle que el gobernador Maximiliano Pullaro inauguró el jueves junto a su par entrerriano Rogelio Frigerio, tras una obra provincial de $2.690 millones que reconstruyó 150 metros de frente de muelle y recuperó más de 3.500 metros cuadrados de superficie operativa —la primera intervención de esa escala en más de 70 años.
Un componente que no se nota hasta que falla
Una defensa naval no es un detalle estético del muelle: es la pieza que convierte la energía cinética de un buque en movimiento —toneladas de desplazamiento acercándose a baja velocidad— en una deformación controlada de goma, en lugar de una abolladura en el casco o una grieta en el hormigón.
“Esas defensas fueron fabricadas por nosotros. Es un orgullo afirmar que todo se entregó en fecha y se cumplió correctamente con el compromiso”, resumió Esteban Giandomenico, gerente comercial de Prelast.
En un puerto fluvial como el de Rosario, donde conviven remolcadores, barcazas y embarcaciones de paseo con calados y velocidades de aproximación muy distintas entre sí, el diseño de esas defensas tiene que ajustarse pieza por pieza a cada muelle, no salir de un modelo estándar. Eso fue lo que Prelast le entregó a la Fluvial: fabricación e instalación propia, con técnicos de la empresa trabajando sobre las especificaciones exactas de la obra.
De ExportLog el punto de encuentro entre empresas de logística y puertos
Prelast, la empresa que dirige Darío Acevedo, tuvo este año una vitrina elocuente de lo que sabe hacer: ExportLog 2026, la muestra de puertos, logística y transporte fluvio-marítimo que GlobalPorts organizó junto al Instituto de Desarrollo Regional (IDR) los días 19 y 20 de agosto en la propia Estación Fluvial. Ahí, entre operadores portuarios, funcionarios provinciales y empresarios de la industria naval, la empresa rosarina mostró su capacidad de fabricación y tomó contacto directo con las necesidades concretas de los puertos de la región. Diez días después, esa misma sede estrenaba su muelle renovado con defensas que llevaban su firma —una entre varias obras portuarias donde Prelast ya viene trabajando.
La obra general del muelle estuvo a cargo de Zetatec, la constructora de San Nicolás que se quedó con la licitación en noviembre de 2025 tras presentar la oferta más baja entre once oferentes —un 39% por debajo del presupuesto oficial—, y fue dentro de ese contrato donde entraron las defensas fabricadas por Prelast, como proveedor especializado.

La empresa rosarina publicó en sus redes un posteo agradeciendo a Zetatec «por la confianza y por permitirnos ser parte de este proyecto«, además de saludar a Alabarce, Alvarado, Pullaro y Puccini por la obra. «Ser parte de una obra así, en nuestra ciudad natal, tiene un significado enorme y nos motiva a seguir apostando por la industria local«, señaló la firma.
Rosario, con la mira puesta en la minería
El contrato con la Fluvial llega en un momento en que la provincia empuja a Rosario como puerto de salida para la minería, además de su rol tradicional en la agroexportación —una estrategia que, según Giandomenico, ya genera competencia con terminales de otras provincias y con ella, más demanda de infraestructura portuaria a la que responder.
El propio muelle recién renovado tendrá su primera prueba de fuego el 31 de agosto, cuando reciba a los más de 250 compradores internacionales y las cerca de 1.000 empresas argentinas que participan de la tercera edición del Santa Fe Business Forum.
Prelast cuenta entre sus obras: las defensas para los puertos de Quequén, Rawson y Madryn, y para las terminales privadas de Renova, Ternium y Siderca. Ese historial es, en rigor, el verdadero activo detrás del contrato de la Fluvial: en un insumo donde el plazo de entrega y el ajuste técnico a cada muelle importan tanto como el material, tener al fabricante a la vuelta de la esquina —y no del otro lado de un océano— es una ventaja operativa concreta para cualquier obra portuaria que no pueda darse el lujo de esperar un embarque.






