La planta de Bahía Blanca, por su parte, mide 777,8 kilos de CO2 por tonelada y llega al CBAM europeo con un dato auditado. El CEO de YPF afirmó en Rosario que la urea “no es nuestro core”.

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La urea granulada de Profertil emite 777,8 kilogramos de CO2 equivalente por tonelada, un 42% menos que el promedio de 1.329,53 que surge de comparar 59 publicaciones internacionales, según informó la compañía. Esa cifra ya lleva el sello de un verificador externo, que trabajó entre 2025 y el primer trimestre de 2026 bajo la norma ISO 14064-3:2019, el estándar internacional para validar inventarios de gases de efecto invernadero.

El dato circula días después de que Horacio Marín, CEO de YPF, repasara en la Bolsa de Comercio de Rosario la estrategia de la petrolera: concentrar recursos en petróleo y gas y proyectar exportaciones superiores a US$30.000 millones para 2031. Al referirse a Profertil, cuya mitad accionaria YPF vendió en diciembre de 2025, explicó que la urea no es parte del núcleo de la compañía, que puede comercializarla a través de YPF Agro.

¿Por qué pesa ahora el carbono?

El 1 de enero de 2026 el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea (CBAM) entró en su fase definitiva. Obliga a los importadores a comprar certificados por las emisiones incorporadas a lo que ingresa al bloque, y los fertilizantes figuran entre los seis bienes alcanzados, con la urea a la cabeza. Un certificado del segundo trimestre cotizaba a 75,28 euros por tonelada de CO2 equivalente a comienzos de julio, según el sitio especializado Fertilizer Daily.

El esquema sigue en discusión. Bruselas anunció la suspensión temporal de aranceles a la urea para compensar parte del costo, y una comisión del Parlamento Europeo propuso ampliar su alcance, con definiciones legislativas previstas entre fines de 2026 y principios de 2027. En ese escenario cambiante, un dato medido y auditado funciona como pasaporte.

Un número propio contra uno por defecto

La medición es “de la cuna a la puerta”: suma las emisiones desde las materias primas hasta que el producto sale de la planta, sin contar su transporte ni su aplicación en el campo. Según la empresa, contar con una cifra certificada localmente permite evitar los valores por defecto de los calculadores internacionales, que a su juicio resultan punitivos.

El dato también llega al productor. La urea, entre su producción y su aplicación, explica entre el 40% y el 50% de la huella de carbono de cultivos como el trigo y el maíz. Con una cifra verificada, el productor puede mostrar un perfil ambiental más favorable de su grano y responder a clientes industriales de los sectores citrícola, cañero y arrocero.

Cómo se llegó a esa cifra

Profertil ubica su urea en el 15% más eficiente del mundo, dentro de la categoría que denomina “Gas Eficiente”. Desde su primera medición, en 2014, afirma haber reducido casi un 40% la huella de su producto. Lo atribuye a inversiones en eficiencia energética, al mayor uso de electricidad de fuentes renovables y a proyectos de optimización en la planta.

El telón de fondo del mercado

La compañía cerró el primer semestre de 2026 con ganancias de $159.137 millones, un 607% más que un año antes en pesos nominales, de acuerdo con los balances difundidos. Los ingresos por ventas subieron un 73% y el precio promedio de la urea pasó de US$444 a US$618 por tonelada. El salto se concentró en el segundo trimestre, con un promedio de US$699, y desde entonces los precios mostraron una mayor estabilización.

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