La provincia abrió los sobres para ejecutar la segunda etapa del desvío de tránsito pesado sobre la Ruta Provincial 91, una intervención estratégica para mejorar la seguridad vial, reducir congestiones y agilizar la circulación de camiones hacia el nodo portuario de Timbúes.

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Una obra estratégica sobre la Ruta 91

Este viernes 27 de marzo, el Gobierno de Santa Fe abrió los sobres de la licitación para ejecutar la segunda etapa del desvío de tránsito pesado en la Ruta Provincial 91, una obra que apunta a reordenar la circulación de camiones hacia los puertos de Timbúes, uno de los puntos más sensibles del sistema agroexportador argentino. 

La inversión oficial supera los $65.000 millones y forma parte de una estrategia más amplia para descomprimir accesos, mejorar la seguridad vial y dar una respuesta de infraestructura a uno de los cuellos de botella más persistentes de la logística del Gran Rosario. Más que una obra vial aislada, la intervención busca atacar un problema estructural: la convivencia cada vez más tensa entre el tránsito pesado, los cruces ferroviarios y la dinámica cotidiana de las localidades atravesadas por el movimiento portuario. 

Qué incluye el proyecto para Timbúes y Serodino

La licitación contempla la ejecución de la segunda etapa del desvío de tránsito pesado en la RP 91 (acceso a Timbúes), con un esquema dividido en dos renglones. El primero corresponde al acceso directo a Timbúes y prevé 11 kilómetros de repavimentación, además de la construcción de dos rotondas. El segundo apunta a una circunvalación en Serodino, también con nuevas rotondas y adecuaciones para ordenar flujos vehiculares en un corredor que resulta clave para el ingreso al complejo portuario. En total se presentaron ocho ofertas

Según informó oficialmente la provincia, el proyecto incorpora un anillo pavimentado para tránsito pesado, nuevas rotondas de gran diámetro y la adecuación de pasos a nivel con señalización activa y barreras automáticas, además de iluminación LED, señalización horizontal y vertical y defensas viales. El trazado alcanza sectores estratégicos de la trama vial local, entre ellos calles como Siripo Rey, René Favaloro, Cacique Mangoré y Brigadier López, en una zona donde el tránsito de camiones impacta de lleno sobre la circulación urbana y la operatividad logística. 

Por qué el acceso a los puertos es un factor de competitividad

Detrás de los números y de la ingeniería, la obra expresa una necesidad largamente reconocida en el cordón agroexportador: separar de manera más eficiente el flujo de cargas del entramado urbano. En la práctica, eso significa reducir demoras, mejorar condiciones de seguridad para los vecinos y generar un acceso más previsible para el transporte vinculado a las terminales portuarias.

En un nodo donde cada interrupción tiene efectos sobre la cadena exportadora, la infraestructura de acceso deja de ser una cuestión periférica y pasa a formar parte del corazón de la competitividad logística. Esa es, justamente, una de las claves de lectura más relevantes de esta licitación. 

La apertura de sobres realizada este 27 de marzo confirma además que la provincia busca sostener el ritmo de intervención en una zona donde los accesos portuarios vienen reclamando soluciones integrales. La segunda etapa sobre la Ruta 91 se inserta en un esquema más amplio de obras complementarias que incluye otras mejoras viales y su articulación con corredores principales, entre ellos la conexión con la autopista Rosario-Santa Fe. En ese marco, el objetivo no es solamente mejorar un tramo, sino consolidar una red de ingresos más robusta para uno de los mayores polos exportadores del país. 

También resulta relevante observar esta licitación en perspectiva. La provincia ya había impulsado una primera etapa del desvío de tránsito pesado de Timbúes, y esta nueva instancia profundiza una línea de trabajo orientada a resolver los conflictos que genera la concentración de camiones en zonas urbanas y periurbanas.

La continuidad de ese proceso muestra que el problema dejó de ser leído como una contingencia estacional para convertirse en un desafío logístico permanente, ligado tanto al crecimiento del complejo agroexportador como a la necesidad de modernizar sus accesos.

Apertura de sobres: qué se sabe y qué falta definir

En términos estrictamente licitatorios, lo que hoy quedó formalmente confirmado es la apertura de ofertas, no la adjudicación. Para el renglón correspondiente al acceso a Timbúes se presentaron Pietroboni S.A. y la UT Vial Agro-Rovial, mientras que para el tramo vinculado a Serodino se sumaron otras seis propuestas. La definición final sobre adjudicación quedará para las próximas semanas, una vez completado el análisis técnico y económico de las presentaciones. 

La relevancia de esta obra excede, por lo tanto, el plano de la infraestructura vial. Lo que está en juego es la capacidad de adaptar los accesos terrestres a la escala real que hoy tiene la logística exportadora en el sur de Santa Fe.

En un contexto en el que la competitividad del agro no depende solo de la producción o de los precios internacionales, sino también de la eficiencia de sus corredores, obras como esta reafirman que el ingreso a los puertos ya no puede pensarse como un asunto local: forma parte de una discusión estratégica sobre movilidad de cargas, seguridad y desempeño logístico del principal nodo agroindustrial argentino. 

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