El organismo presentó la actualización del Sigres. Las nuevas funcionalidades del Sistema de Gestión de Residuos (Sigres) provenientes del exterior, simplificó el aviso de llegada y reforzó la trazabilidad de los desechos regulados. La medida apunta a ordenar la operatoria, reducir pasos administrativos y mejorar el control sanitario en puertos y en el transporte marítimo.
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SENASA avanza sobre un punto sensible de la operatoria portuaria
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) avanzó en la actualización del Sistema de Gestión de Residuos (Sigres), una herramienta clave para la administración de residuos provenientes del exterior y, en particular, de los buques internacionales que operan en los puertos argentinos. La novedad fue presentada durante una capacitación brindada a quince agencias de transporte marítimo nucleadas en el Centro de Navegación Argentino (CNA), en un encuentro realizado en la ciudad de Buenos Aires.
La actividad estuvo a cargo de la Coordinación General de Fronteras y Barreras Sanitarias del SENASA y se concentró en las modificaciones incorporadas al sistema, con foco en su impacto sobre la operatoria diaria. El dato más relevante es que el organismo introdujo cambios orientados a simplificar la gestión documental y a fortalecer la trazabilidad de los residuos regulados dentro de una misma plataforma.
Un solo formulario para el aviso de llegada
Uno de los cambios centrales comunicados por SENASA es la simplificación del proceso de aviso de llegada. Según informó el organismo, ahora “sólo es necesario presentar un solo formulario”, una modificación que cobra relevancia en un esquema regulatorio que ya contemplaba distintos instrumentos documentales para el arribo, la recepción y la gestión de residuos regulados en embarcaciones.
Este punto no es menor para la logística portuaria. La unificación de pasos documentales puede contribuir a ordenar instancias previas a la descarga de residuos y a reducir redundancias administrativas en una fase sensible de la escala de los buques. Si bien SENASA no difundió métricas públicas sobre ahorro de tiempos o costos, el cambio apunta de manera clara a una gestión más ágil y previsible para las agencias marítimas y los actores involucrados en el circuito operativo.
Más trazabilidad y mayor integración entre actores
La otra modificación relevante es el refuerzo de la trazabilidad de los residuos mediante la vinculación de los distintos prestadores de servicios dentro del propio sistema. En la práctica, esto permite consolidar en una misma plataforma la información vinculada con el recorrido de los residuos desde su generación y descarga hasta su tratamiento y disposición final.
Además, SENASA incorporó a los prestadores de servicio “tratadores” con usuarios propios dentro del Sigres. A partir de esta actualización, estos operadores pueden autogestionar el arribo de los transportes con residuos, registrar la recepción y emitir el certificado de tratamiento, un paso que refuerza la centralización de la información y reduce intermediaciones en la gestión.
Para los puertos, esta integración tiene una implicancia concreta: mejora la visibilidad del circuito documental y sanitario de un flujo que, por su naturaleza, exige control estricto. No se trata solamente de ordenar papeles, sino de fortalecer la capacidad de seguimiento sobre residuos que pueden representar riesgos zoofitosanitarios si no son tratados bajo protocolos específicos.
Qué residuos alcanza el sistema
El Programa de Residuos Regulados (PRR), aprobado por la Resolución 645/2021, define como residuos regulados a los desechos de productos, subproductos y derivados de origen vegetal o animal, así como otros materiales de potencial riesgo zoofitosanitario. Dentro de ese universo se encuentran, entre otros, los residuos originados en medios de transporte internacionales, incluidos los buques.
La normativa establece además las figuras de colector, transportista y tratador, y organiza el control desde la generación y clasificación de los residuos hasta su descarga, transporte, tratamiento y disposición final. En otras palabras, el Sigres no funciona de manera aislada: forma parte de una política sanitaria más amplia que busca prevenir el ingreso y la transmisión de plagas y enfermedades que puedan afectar la producción agropecuaria, el ambiente y la salud.
Un cambio con impacto operativo, sanitario y logístico
En el plano portuario, la actualización del Sigres aparece como un ajuste técnico con consecuencias prácticas. La simplificación del aviso de llegada y la incorporación de más actores dentro del sistema pueden mejorar la coordinación entre agencias marítimas, transportistas y tratadores, especialmente en operaciones donde la trazabilidad y la validación documental son críticas.
También refuerza un aspecto estratégico para el comercio exterior: la articulación entre control sanitario y eficiencia operativa. En un contexto donde los puertos requieren procesos cada vez más integrados, cualquier mejora sobre circuitos documentales y validaciones sanitarias puede contribuir a una operatoria más fluida, aun cuando todavía no haya datos oficiales públicos que permitan medir con precisión el impacto en tiempos de escala o costos logísticos.
La participación del Centro de Navegación Argentino en la capacitación también es relevante. No sólo porque agrupa a empresas ligadas al transporte, la logística y los puertos, sino porque muestra que la implementación de estos cambios requiere articulación entre el sector público y los actores privados que intervienen diariamente en la operatoria marítima.
Una señal de digitalización sobre un proceso crítico
La actualización del Sigres muestra que SENASA busca avanzar en la digitalización de un procedimiento que, aunque no siempre visible, es clave para el funcionamiento seguro de los puertos y del transporte marítimo internacional. La gestión de residuos regulados no es un tema accesorio: está ligada a controles de frontera, seguridad sanitaria, documentación operativa y coordinación entre múltiples eslabones de la cadena logística.
Por eso, más allá de su perfil técnico, la modificación del sistema puede leerse como una intervención concreta sobre un punto donde se cruzan sanidad, puertos y comercio exterior. El desafío ahora será ver cómo estas mejoras se traducen en la práctica cotidiana de los puertos argentinos y si, con el tiempo, se convierten en una referencia para nuevas simplificaciones dentro de la gestión logística estatal.






