La escena parecía consolidada: Río Negro había logrado posicionarse como proveedor estratégico de arena silícea para el desarrollo del fracking en Vaca Muerta. Sus canteras cercanas, con logística eficiente y costos competitivos, abastecían buena parte de la demanda de «agente sostén» que requiere la fractura hidráulica. Pero en el último año, todo cambió.
Redacción GlobalPorts
La decisión de YPF —la principal operadora no convencional del país— de priorizar arenas provenientes de Entre Ríos por su mayor calidad técnica, cambió radicalmente el panorama. Aunque estas arenas deben recorrer más de 1.200 kilómetros hasta los pozos neuquinos, ganaron terreno gracias a su mayor pureza, redondez y resistencia.
El resultado fue inmediato: canteras paralizadas, camiones detenidos y una industria regional que pasó del vértigo al freno de mano.
Entre Ríos pisa fuerte
El argumento técnico es contundente: estudios impulsados por operadoras como Tecpetrol habrían demostrado que la utilización de arenas más blandas o de menor esfericidad —como las que se extraen en Río Negro— podría afectar el rendimiento a largo plazo de los pozos, incluso con pérdidas estimadas del 20% de las reservas explotables.
Ante este diagnóstico, la apuesta fue por la calidad, aún con el impacto logístico y ambiental que supone mover miles de toneladas desde el litoral argentino. La “arena entrerriana”, aunque más costosa, se convirtió en el nuevo estándar para los principales desarrolladores de la cuenca.
Una pausa, no un final
Desde el gobierno de Río Negro, sin embargo, prefieren hablar de una tormenta. “Es una situación transitoria, una reconfiguración del mercado”, sostuvo Joaquín Aberastain, secretario de Minería de la provincia. Confían en que el crecimiento proyectado de la demanda —que podría superar los 5,8 millones de toneladas en 2025— volverá a abrir espacio para una solución más equilibrada que incluya también a las arenas locales.
Actualmente, Río Negro cuenta con ocho canteras activas, cuatro plantas de procesamiento y más de 150 yacimientos listos para operar. Es una infraestructura que no se desmonta de un día para otro, pero que requiere volumen constante para mantenerse rentable. Si bien algunas operadoras han optado por una fórmula mixta —mezclando arenas de distintas procedencias—, el uso exclusivo de arenas de cercanía está hoy en suspenso.







