Una oportunidad para repensar la logística y la competitividad portuaria argentina. Afinando el lápiz en los puertos y la aduana, la solución no esta tan lejos como parece.
Por Ariel Armero
Desde hace dos temporadas, cargamentos de fruta fresca producida en el noroeste argentino —principalmente cítricos y arándanos— cruzan la Cordillera de los Andes para embarcarse en el Puerto de Coquimbo, Chile, con destino a mercados como Estados Unidos y Canadá.
La escena puede parecer paradójica: productos argentinos, saliendo del país vecino, en contenedores refrigerados que recorren cientos de kilómetros para aprovechar una logística más ágil, directa y competitiva.
En julio de 2025, Terminal Puerto Coquimbo (TPC) despachó un nuevo cargamento de fruta fresca desde el sitio 3, consolidando un modelo binacional que Argentina no ha logrado ofrecer dentro de sus propias fronteras.
La pregunta, entonces, no es solo por qué sucede, sino qué necesitamos hacer para que las exportaciones argentinas de frutas vuelvan a salir por puertos argentinos. La respuesta apunta, sin rodeos, a la eficiencia logística y la competitividad portuaria.
Lo que ofrece Coquimbo (y Argentina no)
El caso de Coquimbo es revelador. Con un corredor terrestre funcional, logística puerta a puerto coordinada, instalaciones modernas adaptadas a contenedores refrigerados y salida directa al Pacífico, el puerto chileno se ha convertido en una opción preferida para los exportadores del NOA.
A esto se suma la colaboración entre empresas como FGF Trapani, Southland Shipping Lines y autoridades aduaneras y sanitarias de ambos países, que han reducido demoras y costos.
El atractivo de Coquimbo radica en tres factores fundamentales:
- Menor distancia desde el NOA a un puerto marítimo (comparado con Buenos Aires o San Antonio Este).
- Tiempos de tránsito marítimo más cortos hacia Asia y la costa oeste de América.
- Infraestructura moderna y ágil, con servicios pensados para cargas perecederas.
¿Y los puertos argentinos?
Argentina cuenta con una red portuaria diversa, pero fragmentada y con debilidades en su integración multimodal. Puertos como Rosario, San Antonio Este o La Plata tienen el potencial para convertirse en plataformas de exportación de fruta, pero hoy no resultan competitivos para los productores del NOA.
Las razones son diversas y ampliamente reconocidas por los exportadores. En primer lugar, destacan los altos costos logísticos terrestres: trasladar un contenedor refrigerado desde Tucumán hasta el puerto de Buenos Aires puede superar los USD 2.000, lo que encarece sensiblemente el valor FOB del producto. A esto se suman las demoras aduaneras y la falta de coordinación sanitaria tanto en origen como en destino, que afectan especialmente a productos perecederos como la fruta fresca. Otro obstáculo clave es la ausencia de servicios regulares de carga refrigerada y la escasa oferta de rutas marítimas competitivas desde los puertos atlánticos hacia los principales mercados internacionales. Además, la desconexión ferroviaria del NOA con los puertos del litoral y del sur limita las opciones de transporte multimodal. Finalmente, la falta de una estrategia nacional de logística exportadora para el sector frutícola impide articular soluciones integradas y sostenibles a largo plazo.
| Etapa | Ruta Atlántica (Argentina) | Ruta Pacífico (Coquimbo) |
| Transporte terrestre | USD 1.800–2.500 | USD 1.500–2.000 |
| Costos portuarios + aduana | +18–27 % FOB | +12–15 % FOB (estimado) |
| Flete marítimo a Pacífico | USD 3.000–3.500 | USD 2.500–3.000 |
| Costo total aproximado | USD 5.500–6.500+ | USD 4.500–5.500 |
Con datos de MoverDB / Freightos y Ameritrans International Shipping
Lo que se necesita: cinco recomendaciones clave
Proponemos cinco líneas de acción para que los puertos argentinos puedan recuperar su rol en la exportación de frutas frescas:
- Desarrollar nodos logísticos frutícolas integrados en el NOA con cámaras de frío, inspección sanitaria, consolidación de carga y conexión directa a terminales portuarias.
- Fortalecer el transporte multimodal, especialmente mediante el tren Belgrano Cargas hacia Rosario y una futura conexión hacia Buenos Aires ó La Plata.
- Utilizar puertos como Rosario ó La Plata para atender carga reefer con rapidez, eficiencia y menores costos operativos.
- Negociar rutas marítimas específicas con navieras que aseguren frecuencias y destinos acordes a los mercados frutícolas (Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico).
- Simplificar y digitalizar los trámites aduaneros y sanitarios, tomando como referencia la eficiencia operativa lograda en la frontera con Chile.
Una cuestión estratégica
Que la fruta argentina cruce la cordillera para salir al mundo por puertos chilenos no debería leerse como un fracaso, sino como una señal de alarma y una oportunidad.
Cómo se ve en la información que publicamos el costo mínimo para la ruta atlantica da un valor similar al máximo de la costa pacífico; no es un número que no pueda revertirse. Si se pudiera trabajar sobre el costo portuario y el costo aduanero, Argentina no esta tan lejos de poder competir nuevamente para que la fruta vuelva a salir por sus puertos. El desafío no está solo en la infraestructura, sino en la planificación estratégica y la coordinación público-privada.
Argentina tiene los recursos, la producción y los puertos. Le falta una logística eficiente, competitiva y moderna, que esté a la altura de sus productos y de los mercados que los esperan.






