Con el respaldo de Golar, Pan American Energy, YPF y otras empresas, el proyecto podría generar más de USD 20.000 millones en exportaciones hasta 2035.

Redacción GlobalPorts

En un paso decisivo hacia la consolidación de la Argentina como exportador global de gas natural licuado (GNL), el consorcio Southern Energy anunció la llegada de un segundo buque flotante de licuefacción (FLNG) al país. El anuncio fue oficializado esta semana y marca un nuevo avance en el megaproyecto “Argentina LNG”, que se desarrolla en la provincia de Río Negro.

Se trata de una inversión conjunta de Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, agrupadas en el consorcio Southern Energy (SESA), que ya había confirmado meses atrás la incorporación del Hilli Episeyo, el primer buque FLNG que se instalará en costas argentinas. Ahora, con la llegada del MK II, el plan toma velocidad y escala global.

La magnitud del proyecto impresiona: USD 15.000 millones de inversión proyectada durante 20 años de operación, con una capacidad conjunta de producción de 6 millones de toneladas de GNL anuales, equivalentes a 27 millones de metros cúbicos de gas por día. Según estimaciones del consorcio, entre 2027 y 2035 podrían generarse más de USD 20.000 millones en exportaciones, abriendo un nuevo capítulo en la historia energética argentina.

El MK II, actualmente en etapa de construcción y adaptación en astilleros de China, llegará a la Argentina en 2028 y se espera que entre en operaciones ese mismo año. Su hermano mayor, el Hilli Episeyo, tiene previsto iniciar actividades en 2027. Ambos estarán anclados frente a la costa de Río Negro, desde donde procesarán el gas transportado desde Vaca Muerta, en Neuquén, uno de los reservorios no convencionales más importantes del mundo.

La decisión de inversión final (FID, por sus siglas en inglés) se produjo luego de intensas negociaciones con el gobierno provincial y nacional, y se inscribe en un contexto internacional donde el GNL se presenta como una alternativa de transición energética frente al carbón y al petróleo. Argentina, hasta ahora importadora neta de GNL en los meses de mayor demanda, se prepara para dar vuelta la balanza y convertirse en oferente estratégico.

Además del impacto macroeconómico y el ingreso de divisas, el proyecto traerá consigo la creación de más de 1.900 empleos directos e indirectos durante su fase de construcción y puesta en marcha. La apuesta es ambiciosa, pero realista: transformar el potencial de Vaca Muerta en un recurso exportable y rentable, sin necesidad de esperar una mega infraestructura en tierra.

El modelo elegido —el de buques flotantes de licuefacción— permite agilidad, escalabilidad y menores costos frente a la alternativa de construir plantas en tierra firme. En tiempos de incertidumbre regulatoria y urgencias fiscales, la iniciativa privada encontró en este esquema una fórmula eficiente para avanzar sin demoras.

Con esta segunda unidad confirmada, el megaproyecto Argentina LNG toma forma concreta y se convierte en uno de los desarrollos energéticos más relevantes del continente en la próxima década. La industria del gas, las provincias involucradas y los actores logísticos y portuarios ya comienzan a alinearse en torno a este nuevo eje estratégico.

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