El gas natural licuado gana protagonismo en la balanza energética regional y abre nuevas oportunidades para el comercio exterior argentino
Redacción GlobalPorts
Argentina continúa fortaleciendo su perfil como exportador regional de energía, con una nueva operación de gas natural licuado (GNL) enviada a Brasil desde la terminal flotante de Escobar. El cargamento, transportado por el buque Methane Princess, partió esta semana rumbo a la terminal de regasificación de Bahía, operada por Petrobras, en el marco de una creciente articulación energética entre ambos países.
Según información oficial, esta nueva exportación eleva a más de 40 millones de metros cúbicos los volúmenes de gas enviados por Argentina a Brasil en lo que va del año, incluyendo tanto gasoductos como cargas marítimas de GNL. Esta cifra representa un salto significativo respecto a los promedios de los últimos cinco años, cuando el volumen exportado era inferior a los 20 millones de metros cúbicos anuales en períodos equivalentes.
El envío fue coordinado por YPF en conjunto con otras operadoras logísticas, y se suma a una serie de operaciones que buscan aprovechar la estacionalidad del mercado energético brasileño. Durante la temporada seca, Brasil enfrenta limitaciones en su generación hidroeléctrica, lo que lo obliga a recurrir al gas natural para mantener su matriz energética.
El precio de exportación del GNL argentino se ha mantenido competitivo, situándose en torno a los 10-11 dólares por millón de BTU, un valor que lo hace atractivo frente a otras opciones en el mercado internacional. Este nivel de precio, combinado con los menores costos logísticos que implica la cercanía geográfica, posiciona al GNL argentino como una alternativa viable para la región.
Un mercado en expansión
La operación refleja una tendencia más amplia de expansión de las exportaciones energéticas argentinas, especialmente desde el desarrollo del megayacimiento de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina. Con inversiones en infraestructura y las terminales de licuefacción proyectadas en Bahía Blanca y Río Negro, el país se prepara para ampliar su capacidad de producción y exportación en los próximos años.
Según estimaciones oficiales, el potencial exportador podría alcanzar los 30.000 millones de dólares anuales en la próxima década, si se concreta la inversión en plantas de licuefacción de gran escala.
Además del gas, Argentina se mantiene como líder en el comercio de productos agroindustriales. En el primer trimestre de 2025, el país superó a Brasil en las exportaciones mundiales de harina de soja, con embarques por más de 3.600 millones de dólares, consolidando su rol como principal proveedor global de este insumo clave para la alimentación animal.
Infraestructura y logística, claves del crecimiento
Las terminales marítimas como Bahía Blanca, Escobar, y en menor medida Puerto Rosales, son estratégicas para esta expansión exportadora. En el caso del GNL, la logística depende de buques metaneros y una cuidadosa coordinación en las ventanas de carga y descarga, así como de infraestructura de regasificación en los países destino.
Brasil, por su parte, cuenta actualmente con tres terminales de regasificación activas: en Bahía, Pecém y Río de Janeiro. Se prevé que su demanda de gas importado crezca un 15% en los próximos dos años, ante la persistente sequía en el nordeste del país y las dificultades para expandir la producción local.
El fortalecimiento de estos flujos energéticos bilaterales también tiene implicancias geopolíticas. En un contexto de transición energética global y redefinición de los vínculos regionales, Argentina aparece como un socio estratégico para países vecinos que buscan diversificar sus fuentes de abastecimiento sin depender exclusivamente de los mercados de ultramar.






