Por GlobalPorts

Argentina concretó un hito para su producción acuícola al realizar la primera exportación de carne de dorado y surubí de cultivo con destino a Brasil, una operación inédita que marca el debut de estas especies en el comercio exterior bajo sistemas productivos controlados.

El envío, de nueve toneladas, partió desde la provincia de Misiones y fue certificado por SENASA, cumpliendo los requisitos sanitarios y de inocuidad exigidos por el mercado brasileño.

La operación representa un paso relevante en la diversificación del perfil exportador argentino en acuicultura, históricamente concentrado en especies como el pacú. En este caso, se trata de dos peces nativos de alto valor gastronómico —dorado y surubí— producidos íntegramente en sistemas de piscicultura, con trazabilidad desde la reproducción hasta el procesamiento final.

Según información sectorial, la exportación fue realizada por Gerula S.A., firma misionera que logró completar el ciclo productivo y alcanzar los estándares técnicos requeridos para acceder a Brasil, un mercado particularmente exigente en materia sanitaria y de calidad alimentaria.

Desde la perspectiva logística y productiva, el envío pone en evidencia la maduración de la acuicultura regional, no solo en términos biológicos sino también en su capacidad de integrarse a cadenas comerciales internacionales. El traslado de productos refrigerados, la certificación sanitaria y la articulación con los controles fronterizos constituyen aspectos clave para sostener este tipo de operaciones y escalar volúmenes en el futuro.

A nivel regional, este logro abre una oportunidad estratégica para las economías del NEA, al generar valor agregado local y nuevas alternativas de exportación sin depender exclusivamente de la pesca extractiva.

En este sentido, actores del sector destacan que el crecimiento deberá ser gradual, considerando que los ciclos productivos de estas especies demandan entre 12 y 18 meses y que el abastecimiento del mercado interno sigue siendo una variable central.

La primera exportación de dorado y surubí cultivados a Brasil no solo inaugura un nuevo canal comercial, sino que también sienta un precedente para el desarrollo de la piscicultura argentina con foco exportador, combinando producción sustentable, estándares sanitarios y logística especializada. Un paso inicial que, de consolidarse, podría ampliar el alcance de las proteínas de origen acuícola argentinas en la región y en mercados extra regionales.

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