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El video grabado por pescadores en Escobar, donde un buque de ultramar parece muy cerca del muelle, se viralizó en pocas horas y generó inquietud entre quienes desconocen las maniobras habituales de la navegación fluvial. Desde la costa, la escena puede verse dramática. Pero en términos náuticos, lo ocurrido fue una maniobra absolutamente segura, controlada y planificada.

Así lo explicó el Cap. John Eric Ryan, práctico de río, capitán de ultramar y presidente de la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje, quien brindó una descripción técnica para despejar cualquier duda sobre lo sucedido en ese tramo del Paraná de las Palmas.

A la viralización del video inicial se sumó ahora un segundo registro, filmado desde dentro del puente de mando del buque, donde se aprecia con claridad cómo la nave gira con control absoluto bajo las indicaciones del Práctico. Esa perspectiva interna, normalmente invisible para el público, permite comprender que la operación estuvo guiada en todo momento por la mirada experta del practicaje, entrenada para evaluar cada corriente, cada metro disponible y cada reacción del buque.


Un fondeo reglamentado, evaluado y conducido por profesionales

El buque se encontraba realizando un fondeo operativo, una detención planificada que se aplica cuando un barco cargado debe esperar la marea adecuada para ingresar al Canal Emilio Mitre.

Si el calado disponible no garantiza la navegación segura, la normativa exige detenerse. No es una emergencia: es un procedimiento habitual, evaluado por el Práctico y autorizado por Prefectura Naval Argentina.

El propio Cap. Ryan explica que este proceso se ejecuta bajo un esquema de control profesional absoluto, donde cada decisión sigue protocolos establecidos y verificados.


¿Por qué el buque pasó tan cerca del muelle?

La proximidad del barco a la costa, que desde el muelle generó temor, responde a una razón técnica: el buque estaba realizando un giro de 180° en uno de los sectores más angostos del Paraná de las Palmas.

Para dimensionarlo: Un buque tipo Panamax necesita idealmente 800 metros de avance y 800 metros laterales para girar. En Escobar, el ancho del río es de 450 metros.

Es decir, la maniobra requiere utilizar todo el ancho disponible del río, y eso incluye acercarse inevitablemente a ambas márgenes. Desde la conducción del buque: no hay improvisación ni pérdida de control, sino una rotación constante, firme y exactamente calculada.



Lo que distingue a estas maniobras no es solo la complejidad del entorno, sino la competencia técnica del Práctico, entrenado durante años para comprender cómo responde un buque de gran porte en condiciones dinámicas.

El Cap. Ryan detalla que el giro se realiza combinando: timón, máquina adelante y atrás y uso controlado de una ancla como apoyo. Esta combinación, lejos de ser riesgosa, es justamente la herramienta que permite que un buque de más de 200 metros gire con seguridad milimétrica en un espacio reducido.

Este suceso demuestra algo fundamental: las maniobras que para el público pueden verse como dramáticas son, en manos de un Práctico, exactas, seguras y necesarias para el funcionamiento de la vía navegable.

Porque la seguridad en el río no depende de lo que se observa desde la orilla, sino de la mirada experta del practicaje, que guía cada giro con conocimiento especializado y responsabilidad operacional.

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