La disputa comercial entre China y Estados Unidos se intensifica, y con ella surgen nuevas oportunidades para Argentina y Brasil en el mercado de la soja.
El gobierno chino suspendió las licencias de exportación de tres grandes operadores estadounidenses del sector: Louis Dreyfus Company, CHS Inc. y EGT, LLC, una empresa conjunta entre Bunge, Pan Ocean America y Agtegra Cooperative. La medida, que entró en vigencia en la primera semana de marzo, anticipa un giro en el comercio global de granos.
La decisión, comunicada por el Departamento de Aduanas de China y difundida por la agencia estatal Xinhua, responde a la necesidad de «salvaguardar la salud de los consumidores chinos y garantizar la seguridad de los granos importados» debido a que se detecto cornezuelo y agente de recubrimiento de semillas en la soja importada de Estados Unidos, según explicaron desde Beijing. Sin embargo, la medida se da en un contexto de tensiones comerciales crecientes con Washington, luego de que el gobierno de Donald Trump impusiera nuevos aranceles a productos chinos.
El impacto de esta decisión no tardó en sentirse en los mercados. China, que ya venía reduciendo su dependencia de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos, ahora deberá reforzar su relación con otros proveedores. Sudamérica, con Argentina y Brasil a la cabeza, aparece como el gran beneficiado. «Desde la perspectiva de la soja, los proveedores sudamericanos probablemente se beneficiarán. Los proveedores de otras semillas oleaginosas, como la canola, también podrían experimentar un impulso«, señaló Dennis Voznesenski, analista del Commonwealth Bank en Sydney, a la agencia Reuters.
Además de la soja, la medida china también reconfigura el comercio de otras materias primas. China ya había impuesto aranceles por 21.000 millones de dólares a importaciones agrícolas y alimenticias estadounidenses, afectando productos clave como trigo, carne y algodón. Ahora, el sorgo y la cebada emergen como alternativas viables, con Australia como otro gran ganador en la disputa comercial. «El sorgo sería un claro ganador. Probablemente la cebada también se beneficiaría«, sostuvo Rod Baker, analista de Australian Crop Forecasters en Perth.
Las represalias comerciales continúan reordenando los flujos globales de comercio agropecuario. En el caso de la soja, la dependencia china de Sudamérica se verá reforzada, al tiempo que Brasil se posiciona como el principal exportador. «Habrá un desvío del comercio después de que China aplique aranceles a las importaciones de productos estadounidenses«, afirmó Pan Chenjun, analista senior de proteínas animales en Rabobank en Hong Kong. Esto podría significar un mayor protagonismo para el Mercosur en la provisión de insumos clave para la agroindustria china.
Con un mercado global en transformación, Argentina y Brasil enfrentan una coyuntura propicia para expandir su rol como abastecedores estratégicos de China. La guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas del mundo sigue su curso, y América del Sur, una vez más, aparece como el eslabón clave en la nueva configuración del comercio agrícola internacional.







