El 95% de la conectividad internacional de la Argentina depende de un único punto de amarre de fibra óptica, ubicado en Las Toninas, provincia de Buenos Aires. Esta semana, Chubut busca posicionarse como la alternativa a esa concentración: Trelew es sede de jornadas técnicas que reúnen a funcionarios nacionales, provinciales y especialistas en infraestructura digital para evaluar un nuevo nodo de conectividad internacional en la Patagonia.
GlobalPorts | Energía y Comercio Exterior
El encuentro, previsto para esta semana, cuenta con la participación del gobernador Ignacio Torres, el presidente del ENACOM, Juan Martín Ozores, el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Darío Genua, y el ministro de Producción provincial, Juan Pavón. También participan los ingenieros de Ingenieros Argentinos Asociados (IAA), autores del informe técnico que impulsa la propuesta.
Un segundo nodo para reducir la dependencia de Las Toninas
La iniciativa no apunta primero a instalar data centers, sino a resolver una vulnerabilidad estructural. El ingeniero Miguel Pesado, integrante de IAA, explicó que un centro de datos sin conectividad internacional pierde su función. Comparó un data center desconectado con «una caja de zapatos: si no está conectado al resto del mundo, sigue siendo solamente una caja».
La propuesta técnica contempla un cable submarino que una Chubut con Las Toninas, más una red troncal de fibra óptica que cruce la cordillera hacia Chile. Esa traza terrestre permitiría alcanzar los cables del Pacífico que conectan con Asia. El resultado sería una provincia con salida simultánea al Atlántico y al Pacífico, lo que reduciría el riesgo de interrupciones sobre la red actual y ampliaría la capacidad de tránsito internacional del país.
Las ventajas que argumenta el informe de IAA
El informe elaborado por IAA, presentado en noviembre de 2025 y respaldado por el gobernador Torres, ubicó a Chubut por encima de otras provincias para este tipo de desarrollos. Los factores señalados incluyen la alta disponibilidad de energía eólica, condiciones climáticas favorables para la refrigeración de equipos y una ubicación estratégica para desplegar nueva infraestructura de conectividad internacional.
El proyecto original, elaborado junto a los ingenieros Carlos Chhab y Eduardo Schmidberg, prevé data centers «gemelos» de categoría TIER IV, el estándar más exigente en confiabilidad y seguridad a nivel internacional. Estarían ubicados en distintos puntos de la provincia para garantizar continuidad operativa incluso ante fallas.
Sobre el uso de recursos hídricos, uno de los puntos más sensibles en el debate internacional sobre data centers, Pesado sostuvo que los sistemas modernos emplean circuitos cerrados de reutilización de agua y tecnologías de enfriamiento por aire. La discusión sobre exigencias de eficiencia hídrica, sin embargo, continúa abierta en distintos países que ya incorporaron regulaciones específicas para estas instalaciones.
El marco regulatorio nacional
El Gobierno nacional acompaña la iniciativa provincial dentro de sus políticas para atraer inversiones en inteligencia artificial. El denominado «Súper RIGI» y la adecuación del marco regulatorio para nuevas industrias forman parte de ese esquema.
La provincia, por su parte, integró el proyecto al programa «Chubut Digital», orientado a diversificar su matriz productiva más allá de las actividades extractivas tradicionales.
Una etapa de evaluación técnica, no de inversión confirmada
Las jornadas de esta semana no representan el anuncio de una inversión concreta. Se trata de un primer ámbito de intercambio institucional para definir la agenda estratégica de conectividad y transformación digital de la provincia.
El eje de las exposiciones estará puesto en una pregunta previa a cualquier radicación de data centers: qué infraestructura básica necesita desarrollar Chubut para competir por ese tipo de inversiones a escala internacional.
La consolidación de un segundo nodo de conectividad internacional demandará, de avanzar, inversiones significativas en cableado submarino y terrestre, además de marcos ambientales y regulatorios aún en discusión.
El proyecto, de concretarse, modificaría la geografía de la infraestructura digital argentina y reduciría una dependencia que hoy recae por completo sobre un único punto del país.







