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A partir de finales de diciembre de 2025, CMA CGM y Maersk implementarán una reestructuración en su servicio conjunto que conecta Asia con la Costa Este de Sudamérica (ECSA), una de las rutas más sensibles del comercio marítimo regional. La modificación introduce nuevas escalas, redefine prioridades operativas y se inscribe en un contexto de ajuste de capacidad y búsqueda de mayor confiabilidad en los itinerarios.
El servicio, lanzado en abril de este año, incorporará a partir de la nueva rotación las escalas en Hong Kong y Itajaí (Brasil), mientras que dejará de operar en Cai Mep, Vietnam. Según precisó la consultora especializada Alphaliner, la secuencia de puertos quedará conformada por Shanghái, Hong Kong, Shekou, Singapur, Santos, Itajaí, Singapur y nuevamente Shanghái, utilizando una flota de once buques con capacidades que oscilan entre los 6.000 y 10.000 TEU.
La nueva rotación comenzará formalmente con la escala del buque Prestige, de 6.350 TEU y operado por Maersk, en el puerto de Shanghái el próximo 30 de diciembre, marcando el inicio efectivo del rediseño del servicio.
Brasil gana centralidad en la red Asia–ECSA
La incorporación de Itajaí refuerza el peso de Brasil dentro del esquema operativo del servicio, en un contexto en el que el país consolida su rol como principal mercado de la Costa Este sudamericana en los flujos con Asia.
La escala complementa la ya existente en Santos y amplía las opciones logísticas para cargas con destino al sur brasileño, particularmente en segmentos como contenedores refrigerados, bienes de consumo e insumos industriales.
Desde CMA CGM señalaron que la actualización de la rotación de su servicio SEAS 3 apunta a mejorar la conectividad entre Asia y Brasil, en línea con las dinámicas actuales del mercado regional. El ajuste busca optimizar la eficiencia operativa y acompañar el crecimiento de los clientes, en un escenario marcado por la necesidad de servicios más previsibles y con mejores tiempos de tránsito.
Ajustes de capacidad y confiabilidad
En paralelo, Maersk informó la programación de blank sailings en su servicio ASAS2, una medida orientada a adecuar la capacidad ofrecida a la demanda efectiva del mercado. Este enfoque evidencia una gestión más selectiva de la oferta, priorizando regularidad y cumplimiento de cronogramas por sobre la expansión de capacidad, una tendencia que se observa de manera creciente en las principales navieras.
La compañía enmarcó esta decisión en su estrategia de preservar la confiabilidad de los itinerarios y sostener la estabilidad de su red global, en un contexto de volatilidad en los volúmenes y presión sobre las tarifas.
La reconfiguración del servicio Asia–ECSA se complementa con un movimiento reciente en la relación operativa entre ambas compañías. Maersk concretó un acuerdo de cesión de espacios (slot charter) que permitirá a CMA CGM participar en su servicio Oceania, que une la Costa Este de Estados Unidos con Australia, Nueva Zelanda y el Pacífico Sur.
Este tipo de acuerdos refleja una evolución en el modelo de cooperación entre grandes líneas marítimas, con esquemas más flexibles y específicos por ruta, en reemplazo de las alianzas de alcance global que caracterizaron la etapa anterior del sector.
En conjunto, los cambios anunciados muestran una estrategia orientada a reforzar la eficiencia operativa, concentrar esfuerzos en mercados clave —con Brasil como eje— y adaptar la oferta a un escenario de demanda más selectiva, en el que la confiabilidad del servicio vuelve a ocupar un lugar central en la toma de decisiones logísticas.






