La terminal Este de ANCAP estrenó su nueva boya petrolera con un cargamento de crudo de Vaca Muerta procedente de Puerto Rosales. El corredor logístico entre Argentina y Uruguay opera hoy con una escala que hace tres años era impensable.

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Una maniobra precisa para una infraestructura renovada

Medios de prensa uruguayos informaron esta semana que el buque SFL TIGRIS fue el primero en operar en la Terminal del Este de ANCAP tras la habilitación de la nueva boya. La embarcación, de bandera de las Islas Marshall y casi 250 metros de eslora, había partido de Puerto Rosales el 6 de junio. Amarró frente a las costas de José Ignacio poco antes del mediodía.

La transferencia de 750.000 barriles de crudo Medanito se completó con el apoyo de los remolcadores ANCAP VII y Alcántara, en una maniobra coordinada por los equipos técnicos de la terminal.

La renovación de la boya integra un plan de mejoras de ANCAP para garantizar la recepción de buques petroleros de gran porte. El ciclo de mantenimiento de esta infraestructura se ejecuta cada 10 a 12 años. En punto único, el sistema de amarre (SPM), permite recibir embarcaciones de hasta 150.000 toneladas de desplazamiento. Desde allí, el crudo recorre el oleoducto que alimenta la refinería La Teja, el único complejo refinador de Uruguay.

Uruguay, sin producción propia, mira cada vez más hacia Argentina

Uruguay no produce petróleo. Su sistema energético depende por completo de importaciones. La refinería La Teja —operada por ANCAP en las afueras de Montevideo— procesa el crudo que abastece gran parte del consumo nacional de combustibles. En ese esquema, la previsibilidad del suministro es tan importante como el precio.

El crudo Medanito de Vaca Muerta cumple con ambas condiciones. Su calidad liviana es compatible con la configuración de La Teja. La proximidad geográfica reduce tiempos de tránsito y costos logísticos frente a proveedores de ultramar. Los resultados se reflejan en los números: Uruguay importó 62.800 toneladas de crudo argentino en 2023. Luego, en 2024 esa cifra escaló a 224.000 toneladas. Posteriormente, en 2025 llegó a 240.000. En tres años, el flujo se cuadruplicó.

Un corredor que opera con escala creciente

Mientras el SFL TIGRIS descargaba en la Terminal del Este, otro buque ya aguardaba su turno frente a las costas uruguayas. El Brugge, un Suezmax de bandera belga, también había cargado en Puerto Rosales. Entre ambas naves, la ventana de junio suma cerca de 200.000 toneladas. Eso equivale a alrededor de 1,5 millones de barriles de crudo Medanito en pocos días.

Del lado argentino, el nodo de salida es la terminal Rosa Negra de Otamerica. Inaugurada en junio de 2025 con una inversión de 600 millones de dólares, el muelle offshore acumula más de 100 operaciones desde su puesta en marcha. Despacha entre 20 y 25 buques por mes. La empresa gestiona el 70% del crudo producido en el país desde sus instalaciones en Coronel Rosales.

Dos extremos de un corredor que maduran al mismo tiempo

La renovación de la monoboya de ANCAP y la inauguración del nuevo muelle de Otamerica ocurrieron en el mismo período. No es una coincidencia menor: ambas inversiones apuntan en la misma dirección. Uruguay garantiza la continuidad operativa de su sistema de importación. Argentina consolida un mercado regional estable, con cobros más ágiles que los destinos de ultramar.

Vaca Muerta presiona sobre la infraestructura de transporte y exportación. El proyecto VMOS ya supera el 65% de avance y sumará otra salida exportadora desde la costa rionegrina. En ese contexto, Uruguay emerge como el socio energético más predecible del Cono Sur. Lo que el SFL TIGRIS descargó esta semana frente a José Ignacio no fue solo petróleo. Fue la confirmación de que un corredor logístico binacional opera hoy con la regularidad de una ruta establecida.

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