En el cierre del XIX Encuentro Argentino de Transporte Fluvial, el panel “Perspectivas geopolíticas, comerciales y del transporte fluvial” ofreció una mirada estratégica y aguda sobre las transformaciones del orden internacional y sus implicancias concretas en el comercio, la logística y la infraestructura. Con la moderación de Juan Carlos Venesia, el espacio contó con la participación destacada de dos referentes en relaciones internacionales: la Dra. Julieta Zelicovich y el Dr. Esteban Actis, docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Rosario.

El comercio global en la era de la geopolítica

Zelicovich propuso una lectura que trasciende la tradicional eficiencia económica para enmarcar al comercio y al transporte dentro de un nuevo paradigma: el de la geoeconomía. A partir de fenómenos como la guerra en Ucrania, las tensiones entre Estados Unidos y China, y el impacto de la pandemia, sostuvo que el sistema internacional ya no puede ser comprendido sin considerar su dimensión de poder.

“El transporte y la logística dejaron de estar blindados frente a las tensiones geopolíticas. Hoy forman parte de la disputa por el control estratégico de las cadenas de valor”, explicó. La especialista mostró cómo ha aumentado el número de medidas proteccionistas en el comercio global, lo que evidencia un retorno del Estado como actor central. En ese marco, la “nueva política industrial” cobra protagonismo, con subsidios y restricciones al comercio como herramientas para ganar autonomía estratégica.

Zelicovich subrayó que este escenario marca el fin del multilateralismo tal como se lo conoció durante la globalización. “Las reglas de la OMC fueron escritas en los ‘90. Hoy no reflejan ni el equilibrio de poder, ni el paradigma tecnológico actual”, indicó. Como consecuencia, emerge una “fragmentación geoeconómica” con países que comercian cada vez más dentro de bloques afines.

La reconfiguración del poder y la incertidumbre global

En la segunda parte del panel, Esteban Actis profundizó sobre los impactos directos de la guerra comercial y su vínculo con la infraestructura crítica. Al presentar datos actualizados, señaló que Estados Unidos aplica aranceles de entre 10% y 50% a una amplia gama de productos, destacando que el comercio bilateral con China alcanza niveles de restricción inéditos desde la década del 30.

“No hay antecedentes históricos de un conflicto comercial de esta magnitud entre las dos principales economías del mundo, en un contexto donde el comercio representa el 50% del PIB global”, alertó.

Actis mostró la caída del volumen de contenedores en puertos como Los Ángeles, las nuevas rutas comerciales emergentes, y los crecientes costos logísticos. “Aun si Estados Unidos y China logran un acuerdo, se producirán cuellos de botella similares a los de la post-pandemia. Si no hay acuerdo, la disrupción será aún mayor”, afirmó.

Además, introdujo un concepto clave: los “corredores geoeconómicos”, es decir, rutas, puertos, canales y nodos logísticos que dejan de ser espacios neutros y se convierten en activos estratégicos. Citó ejemplos como el Canal de Panamá, el puerto de Chancay en Perú o el polo logístico en Ushuaia, todos bajo disputa simbólica o real entre capitales chinos y norteamericanos.

América del Sur y la oportunidad estratégica

Ambos expositores coincidieron en que, en este contexto de tensiones, las regiones adquieren un valor renovado como espacios de resiliencia. “El Mercosur puede ser un instrumento de defensa estratégica frente a la presión de los bloques globales. La Unión Africana, por ejemplo, ya implementó sistemas de pago en monedas locales para reducir la exposición al dólar”, sostuvo Zelicovich.

En el caso argentino, Actis fue claro: “Un mundo más autárquico y fragmentado es profundamente adverso para un país como Argentina, cuya inserción en la globalización ha sido históricamente débil”. Señaló que sectores como la minería, el agro y el energético pueden verse muy afectados por esta reconfiguración, especialmente si no se abordan los cuellos logísticos y la falta de infraestructura.

En cuanto a la política exterior del actual gobierno argentino, ambos especialistas fueron críticos. Zelicovich sostuvo que el alineamiento automático con Estados Unidos “subestima la complejidad del nuevo orden global y reduce la capacidad de maniobra”. Actis, por su parte, propuso cuatro claves para una estrategia nacional: diversificación de vínculos, reconstrucción regional, incorporación de actores subnacionales y profesionalización de la política exterior.

Un mundo en transición

En la última parte del panel, Zelicovich y Actis coincidieron en caracterizar el momento actual como un “interregno”, una etapa de transición donde el viejo orden global no termina de desaparecer y el nuevo aún no se define. “Estamos ante un mundo de incertidumbre, donde los valores, las instituciones y las reglas están en disputa”, explicó Zelicovich.

“La clave del futuro no será ni ideológica ni religiosa. Será tecnológica”, concluyó Actis. La lucha por el control del espacio digital, la capacidad de adaptación climática y el liderazgo en innovación marcarán el rumbo de las próximas décadas.

Con este análisis profundo, crítico y actualizado, el cierre del Encuentro logró trascender las fronteras del transporte fluvial para ubicarlo en el centro de las transformaciones globales. Un llamado claro a pensar el futuro con perspectiva estratégica.

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