El traslado de los caños del ducto submarino del VMOS ya comenzó. El PSV Navvik Launcher zarpó del Puerto de San Antonio Este con los primeros 99 tubos. Otros ocho buques completarán el cruce del Golfo San Matías.

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El Navvik Launcher cargó 99 tubos revestidos en San Antonio Este y puso proa a Punta Colorada. La cifra equivale al 14% de los 721 caños que la terminal rionegrina tiene en playa desde junio. Además, el buque es el primero de nueve PSV —Platform Supply Vessel, embarcaciones de abastecimiento a plataformas— asignados al traslado. Con esa proporción por viaje, la operación demanda al menos siete rotaciones más.

Ese número define el carácter de la etapa. La obra no avanza con una descarga y un tendido. Avanza con un puente marítimo sostenido durante semanas sobre el Golfo San Matías. Ese esquema exige ventana meteorológica propia y logística de flota dedicada.

Del puerto que recibe al puerto que despacha

San Antonio Este opera como punto de entrada de insumos del proyecto desde fines de 2025. Recibió 8.000 toneladas de chapa de acero coreana para los seis tanques de Punta Colorada. También ingresaron módulos habitacionales, contenedores y los propios caños. La terminal que administra Patagonia Norte construyó su historia sobre la exportación de peras y manzanas del Alto Valle.

Ahora suma una función distinta, y ahí está el dato para el lector portuario. El puerto dejó de ser solo destino de carga de proyecto y pasó a ser origen de despacho hacia una obra marítima. Eso implica frecuencia de amarres, servicios de flota y movimiento de personal embarcado. Además, obliga a coordinar con un frente de obra ubicado a unos 200 kilómetros al sur. Es la operatoria de una base de apoyo offshore, un tipo de terminal que Argentina prácticamente no tenía.

Los 721 caños del ducto submarino del VMOS

Los tubos llegaron a San Antonio Este en junio a bordo del MV Athanasia, embarcados en el Puerto Dock Sud. Son caños de acero de 38 pulgadas con revestimiento tri-capa que fabricó Tenaris. Loginter los acopió en zona fiscalizada y Socotherm aplicó el revestimiento en su planta de Escobar.

De ese total, 658 llevan una capa adicional de hormigón. Los 63 restantes, no. La diferencia no es un detalle de inventario. El hormigón aporta peso negativo y mantiene la tubería estable sobre el lecho marino frente a corrientes y esfuerzos longitudinales. En cambio, ese revestimiento resulta prescindible en el tramo que ingresa a tierra por perforación dirigida.

El ducto medirá 7 kilómetros. Lo confirmó el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, junto con la posición definitiva de las monoboyas. Quedarán ancladas a 7 kilómetros de la costa, sobre un fondo de 40 metros. Hasta ahora circulaban estimaciones de entre 5 y 9 kilómetros.

Lo que espera del otro lado

Frente a Punta Colorada opera desde comienzos de agosto la plataforma autoelevable Combifloat C7. Concret-Nor la armó en San Antonio Este y los buques Atlantic Dama y Bremen Hunter la trasladaron hasta el área de obra. La estructura se apoya sobre cuatro pilares de 38,5 metros, se eleva sobre el nivel del mar y soporta 400 toneladas en cubierta. Ese margen la habilita como base de soldadura en condiciones de oleaje.

El tendido queda a cargo del Seminole, buque tendedor de ductos de la italiana Micoperi, de 131 metros de eslora. Zarpó de Puerto Galván, en Bahía Blanca, tras embarcar unas 150 toneladas de equipos. Entre ellos viajó una pluma para empalme de tuberías. El buque trabaja por método S-Lay: suelda los caños a bordo en línea continua y los deposita sobre el lecho mientras avanza.

El calendario manda

Bluewater fabricó las dos monoboyas CALM, de 272 toneladas y 15,3 metros de diámetro cada una. Las estructuras superaron el Estrecho de Ormuz y arriban a fines de octubre. En esa misma ventana YPF prevé cerrar las obras de la cabecera de bombeo de Allen. El ducto submarino del VMOS es la pieza que une ambos extremos.

El proyecto demanda una inversión cercana a los USD 3.000 millones. Su traza terrestre de 437 kilómetros está prácticamente completa. La primera exportación sigue proyectada para las primeras semanas de 2027, con una capacidad inicial de entre 180.000 y 190.000 barriles diarios. Entre esa fecha y hoy hay ocho viajes de PSV cruzando el Golfo San Matías.

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