Un buque con 8.000 toneladas llegó a Río Negro y reconfigura la logística del megaproyecto exportador

Redacción GlobalPorts

La llegada de un cargamento de 8.000 toneladas de chapas de acero procedente de China al puerto de San Antonio Este, en Río Negro, no es solo un dato de logística. Es un acontecimiento que muestra hasta qué punto el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) comienza a materializarse y cómo cada decisión logística y portuaria se convierte en parte de una trama estratégica de alcance internacional.

El material —chapas de hasta 12 metros de largo y 42 milímetros de espesor— será utilizado para construir los gigantescos tanques de almacenamiento en la planta de Punta Colorada. Cada tanque tendrá capacidad para 120.000 metros cúbicos, pieza clave en la infraestructura que permitirá, en pocos años, despachar petróleo neuquino directamente al mundo.

Logística de gran escala y tensiones regionales

La descarga del acero moviliza a más de 60 operarios por turno y demandará cerca de cinco días de trabajo continuo. El volumen equivale a unos 250 camiones cargados. 

No se trata solo de cifras: la operación muestra que el puerto rionegrino puede sostener un rol central en la cadena de suministro de un proyecto que involucra a las mayores petroleras del país (YPF, PAE, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Shell, Chevron y GyP).

El arribo también tiene un trasfondo político y territorial. En las últimas semanas, se habían denunciado descargas en puertos de Chubut, lo que encendió alarmas en Río Negro. 

La llegada de este buque a San Antonio Este ratifica la intención provincial de retener los beneficios logísticos y laborales en su jurisdicción, reforzando la idea de que el desarrollo energético trae consigo disputas por el control de la renta portuaria.

El acero descargado es apenas la primera parte visible de un engranaje mucho mayor. Con una inversión estimada en 440 millones de dólares solo para la terminal de almacenamiento, el proyecto avanza con bases construidas por la santafesina Milicic y tanques a cargo de la estadounidense CB&I.

Los plazos son ambiciosos: se prevé que hacia 2026-2027 al menos tres tanques estén operativos, con capacidad inicial para evacuar 190.000 barriles diarios, y una proyección máxima de 690.000 barriles diarios de exportación. Vaca Muerta Sur no solo busca ampliar la evacuación del crudo neuquino, sino también insertar a la Argentina en el tablero global del suministro energético con un puerto propio de aguas profundas.

El arribo de acero chino a las costas rionegrinas es mucho más que una operación de comercio exterior. Representa el esfuerzo de la provincia de Río Negro por convertirse en un referente estratégico para la exportación del petróleo argentina, donde logística, puertos, energía y política se entrelazan en un objetivo común.

En este escenario, los próximos meses pondrán a prueba la capacidad del sistema portuario provincial para absorber una cadena de suministro de escala global. La pregunta de fondo es si estas inversiones lograrán consolidar una infraestructura exportadora sustentable y competitiva, o si quedarán condicionadas por los vaivenes del mercado internacional y las tensiones regionales.

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