El proyecto de dragado del río Gualeguaychú, impulsado para mejorar la navegabilidad y potenciar la actividad productiva de la región, dio un paso clave con la presentación de los estudios ambientales realizados por el CONICET. Los resultados fueron compartidos por la subsecretaria de Ambiente municipal, Ivana Zecca..

Redacción GlobalPorts

Según detalló la Subsecretaria Zecca, los especialistas analizaron seis puntos críticos del cauce. En cinco de ellos, los sedimentos presentan condiciones adecuadas para las tareas de dragado, sin implicar riesgos significativos para el ecosistema. Sin embargo, el Arroyo El Cura fue señalado como el punto más complicado: allí se registraron niveles elevados de níquel y cobre, lo que genera preocupación por su impacto sobre la biodiversidad.

De acuerdo con el informe, la presencia de estos metales pesados tendría un efecto leve sobre la vida acuática, aunque requiere medidas de monitoreo y control antes de avanzar con la obra. La causa probable de la contaminación sería el histórico vertido de efluentes sin tratamiento adecuado en la zona del arroyo.

“En términos generales, los resultados son alentadores porque demuestran que el río está en condiciones de ser dragado. El problema se concentra en un punto muy específico, que nos obliga a tomar recaudos”, explicó Zecca.

El valor estratégico del dragado

La profundización del río Gualeguaychú es una demanda sostenida por sectores productivos y portuarios que buscan recuperar la plena operatividad de la terminal local. La mejora en la navegabilidad permitiría optimizar el transporte de cargas y potenciar la integración con los corredores fluviales y marítimos de la región.

No obstante, las autoridades remarcan que la obra deberá avanzar con criterios de sostenibilidad, equilibrando la necesidad de desarrollo logístico con la protección del medio ambiente.

Próximos pasos

Con este diagnóstico en mano, el municipio y los organismos técnicos deberán definir qué tipo de tratamiento se aplicará en el sector del Arroyo El Cura antes de habilitar el dragado. Mientras tanto, el resto de los puntos evaluados quedarían en condiciones de ser intervenidos una vez que se aprueben los permisos correspondientes.

El desafío será conjugar el anhelo histórico de la ciudad de recuperar la navegabilidad de su río con la obligación de garantizar un uso responsable de los recursos naturales.

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