Redacción GlobalPorts//

El temor a una interrupción del suministro en el Golfo Pérsico empuja los precios del crudo a su mayor salto desde octubre. ¿Qué impacto puede tener en la logística global y en oportunidades como Vaca Muerta?

En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, el crudo registró su mayor salto diario en meses: el West Texas Intermediate (WTI) subió un 9,3 % y el Brent un 8,7 %, impulsados por el temor a una escalada militar entre Israel e Irán que comprometa el suministro global.

El detonante fue un nuevo episodio de hostilidades en la región: ataques israelíes sobre infraestructura iraní en represalia por amenazas recientes, seguidos de advertencias de Teherán sobre represalias y posibles ataques a bases estadounidenses. La situación llevó a Estados Unidos a evacuar parcialmente su embajada en Irak y a emitir alertas de seguridad para sus ciudadanos en otros puntos del Golfo.

La Marina británica, por su parte, recomendó a los buques mercantes evitar o extremar precauciones al cruzar el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo. Por ese paso circula aproximadamente el 20 % del crudo global.

El impacto fue inmediato. El barril WTI se ubicó por encima de los US$ 75, mientras que el Brent superó los US$ 76, en un movimiento que recuerda otros picos asociados a conflictos regionales. Según estimaciones de JP Morgan, si el estrecho de Ormuz se cerrara, los precios podrían dispararse hasta US$ 120–130, un escenario considerado poco probable, pero con consecuencias graves.

A este contexto se suma la caída reciente de las reservas comerciales de crudo en Estados Unidos, que se redujeron en 3,6 millones de barriles. Un dato que agrava la presión alcista en un mercado ya sensibilizado por la incertidumbre geopolítica.

Vaca Muerta en el radar internacional

En medio de la volatilidad, la Cuenca Neuquina vuelve a llamar la atención. Con un costo de perforación estimado en apenas US$ 24 por barril, y pozos con niveles de productividad que rivalizan con los de la cuenca del Pérmico en Texas, Vaca Muerta consolida su posición como uno de los recursos no convencionales más competitivos del mundo.

En los últimos años, la infraestructura para evacuar petróleo desde la formación se ha fortalecido con oleoductos como el Trasandino (OTASA), el Vaca Muerta Oil Pipeline y nuevos proyectos de exportación desde Puerto Rosales y Bahía Blanca, ampliando el acceso a mercados internacionales.

En tiempos inciertos, las rutas energéticas vuelven al centro del tablero global. Y desde el sur, Argentina tiene algo que decir.

Este escenario posiciona a Argentina no solo como proveedor confiable en un contexto de alta incertidumbre, sino también como un actor capaz de atraer inversiones a largo plazo. La posibilidad de firmar contratos de exportación con destino Asia y Europa desde terminales portuarias argentinas, y con precios internacionales sostenidos por encima del break-even, abre una ventana estratégica para el país.

Además, el creciente interés por el petróleo «con menor riesgo geopolítico» convierte a formaciones como Vaca Muerta en una alternativa viable para diversificar el abastecimiento global, especialmente ante los riesgos de interrupción en Medio Oriente o el Mar Rojo.

Mientras las potencias intentan contener la escalada diplomática, el mercado petrolero seguirá reaccionando minuto a minuto. Para los países productores, el nuevo escenario representa una oportunidad. Para importadores y consumidores, una amenaza inflacionaria. Y para el transporte marítimo, una señal de alerta que ya está impactando en seguros, rutas y tiempos logísticos.

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