YPF puso sobre la mesa picos de 40.000 puestos de trabajo para la construcción de su megaplanta de gas en Neuquén. La comarca petrolera respondió con una condición: que esta vez el boom no se les escape como pasó en Añelo.
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Cerca de 20 oradores —empresarios, gremialistas, docentes universitarios, representantes de comunidades originarias— llenaron la semana pasada la audiencia pública que la Secretaría de Ambiente de Neuquén convocó en Plaza Huincul. El motivo formal era el Estudio de Impacto Ambiental de la Planta Integrada de Tratamiento de Gas (IGTP), la instalación que YPF construirá en Meseta Buena Esperanza para poner en marcha Argentina LNG.
Pero el eje de la discusión fueron los empleos de Argentina LNG presentados por la compañía: quién se queda con los puestos de trabajo y los contratos que va a mover una obra de US$7.000 millones.
La cifra que hizo circular la audiencia fue contundente. YPF proyectó un promedio de 20.000 empleos por año durante la construcción de la planta, con picos de hasta 40.000 cuando coincidan distintos frentes de obra, y 8.000 empleos anuales una vez que arranque la operación —de los cuales, según la compañía, más del 80% tendría residencia nacional y local—.
Para Neuquén en particular, la estimación específica es de 18.700 empleos directos, indirectos e inducidos en el pico de la construcción, y 4.300 vinculados a las tareas de largo plazo durante la vida útil del complejo. Son números que la propia YPF presentó en la audiencia, no cifras auditadas por un tercero, y conviene leerlos con esa salvedad.
Empleos Argentina LNG
El respaldo al proyecto fue unánime. Nadie en la sala cuestionó la obra. Lo que sí pidieron, uno tras otro, fue letra chica sobre cómo se traduce esa cifra de empleo en contratación real para la comarca. Empresarios locales reclamaron mecanismos concretos para que las pymes de Cutral Có y Plaza Huincul puedan integrarse como proveedoras, no solo mirar la obra desde afuera.
La UOCRA pidió prioridad de contratación para la mano de obra de la zona. Desde la Universidad Tecnológica Nacional se ofreció capacitación para jóvenes y trabajadores, anticipando que la demanda de mano de obra calificada va a superar la oferta actual si nadie arma un plan antes.
La sombra de Añelo
El nombre que más se repitió en la audiencia, sin ser el tema formal, fue Añelo. Uno de los oradores lo dijo sin vueltas: la comarca petrolera quiere el trabajo, pero no quiere terminar como esa localidad, desbordada en infraestructura y servicios por un boom que llegó más rápido de lo que la planificación pudo acompañar.
El intendente de Plaza Huincul, Claudio Larraza, planteó el desafío en esos términos: la ciudad tiene que generar las condiciones para estar lista, no solo alojar la obra cuando llegue.
Como referencia de lo que puede salir bien, otro de los expositores citó el propio VMOS —el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, en construcción en Río Negro— como caso testigo: llegó a emplear a 2.000 trabajadores rionegrinos en su pico, un 30% de esos trabajadores mejoró su calificación durante la obra, y más del 80% de las empresas contratadas fueron locales. Es el estándar contra el que la comarca neuquina va a medir a Argentina LNG en los próximos meses.
Lo que viene
YPF estima que la obra de la IGTP arranca en 2027, con la planta operativa hacia 2029-2030, en paralelo con la puesta en marcha del primer módulo de licuefacción flotante en el Golfo San Matías. Recién ahí se va a poder medir si los 18.700 empleos proyectados para Neuquén se tradujeron en contratación real para Plaza Huincul y Cutral Có, o si la comarca quedó, otra vez, mirando la obra pasar.







