Redacción GlobalPorts
La escena portuaria argentina atraviesa un momento de transformaciones y expectativas. En medio de un repunte del movimiento de contenedores, la terminal Exolgan se prepara para dar un salto estratégico. Su Head of Commercial Department, Roberto Triay Cuestas, dialogó con Ariel Armero en el ciclo Puertos & Logística de GlobalPorts Canal y dejó definiciones claras sobre hacia dónde se dirige la principal terminal de contenedores del país: más inversión, más digitalización y una fuerte apuesta por la logística integrada y la última milla.
El crecimiento reciente de Exolgan no se explica solo por el aumento de las importaciones. Triay puso el foco en un cambio menos visible, pero trascendental: la recuperación de los transbordos. Durante años, gran parte de las cargas paraguayas elegían Montevideo como punto de conexión. Hoy, gracias a un trabajo conjunto con la Aduana y a la mayor eficiencia operativa de Buenos Aires, esas cargas volvieron al puerto argentino.
“La carga de transbordo es hoy un protagonista fundamental en nuestro mix de volumen”, aseguró Triay. Y remarcó que se trata de un paso clave para el futuro: “Un puerto necesita volumen, volumen y más volumen. Ese es el motor que nos permite crecer”.
Una inversión que comienza con la caída de una grúa
En paralelo a este cambio de dinámica, Exolgan inició una obra que será determinante para su competitividad. La imagen de una de las antiguas grúas Panamax desplomándose sobre un colchón de tierra en Dock Sud se volvió un símbolo: el fin de una etapa y el comienzo de otra. Esa demolición marcó el inicio de un plan de inversión de 150 millones de dólares, que contempla la ampliación de 470 metros de muelle y la compra de cuatro grúas pórtico jumbo de última generación.
“Los buques, indefectiblemente, van a crecer en la región y en el mundo. Tenemos que estar preparados para recibirlos”, explicó Triay. Y agregó que no se trata solo de una apuesta de Exolgan: “Es una inversión necesaria para garantizar la competitividad no solo del puerto, sino del país”.
Más allá de las inversiones, la competitividad del puerto depende de dos factores sensibles: el dragado de la Vía Navegable Troncal y los acuerdos tarifarios. Hoy los buques deben salir con restricciones de calado, lo que limita su eficiencia.
“Podemos llegar a 12 metros en Dock Sud, pero si no se ejecutan las obras de acceso, los armadores seguirán operando con limitaciones”, advirtió Triay.
El otro frente abierto es la histórica discusión sobre los peajes entre Buenos Aires y los puertos del Up-River. En ese sentido, el ejecutivo se mostró optimista: “Estamos trabajando en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario y la Cámara de Puertos Privados. Estoy confiado en que pronto habrá novedades positivas”.

Los sectores que empujan la carga
Exolgan tiene claro cuáles son los sectores que marcan tendencia. En exportaciones, el futuro está en la energía y la minería, con proyectos de oro, cobre y litio en expansión. En importaciones, el peso sigue en la industria automotriz, la electrónica y el retail.
“Históricamente, el automotriz fue uno de los grandes motores del puerto. Recibimos autos CKD y autopartes que se ensamblan en Argentina, y vemos que esa tendencia se consolidará en los próximos años”, destacó Triay.
También subrayó el rol de las PyMEs: “Para ellas, la cercanía y los costos logísticos son determinantes. Tenemos un equipo comercial dedicado a atender sus necesidades y ofrecer soluciones integrales que les permitan ganar competitividad”.
Digitalización y sustentabilidad
La digitalización y la sustentabilidad ya no son conceptos de futuro, sino exigencias del presente. Triay fue contundente: “Hoy los importadores y exportadores te exigen trazabilidad, reducción de huella de carbono y procesos más eficientes. Ya forman parte de cualquier negociación”.
En ese sentido, Exolgan avanza con un plan que combina reducción de emisiones e incorporación de energías limpias: el 66% de la energía que consume la terminal proviene de fuentes renovables y el 50% del combustible utilizado es biodiesel.
En paralelo, la empresa desarrolla herramientas digitales como Teletrack, que permite a los clientes seguir sus cargas en tiempo real, y trabaja con inteligencia artificial para predecir patrones de arribo de contenedores. “Más del 95% de la comunicación con nuestros clientes pasa hoy por canales digitales”, precisó Triay.
El salto al e-commerce y la última milla
Pero quizás la apuesta más innovadora de ITL sea su incursión en el terreno del e-commerce y la logística de última milla, un sector que explotó con la pandemia y que hoy redefine la cadena logística.
En 2020, la compañía instaló un sorter con capacidad para 29.000 posiciones, que hoy procesa más de 24.000 pedidos y 40.000 unidades mensuales. Ese volumen ya obliga a pensar en una expansión de la capacidad en un 50% adicional.
“Estamos entregando paquetes directamente en los hogares de los usuarios finales. Pocas empresas en Argentina pueden ofrecer un portfolio tan amplio: servicios portuarios, depósitos fiscales, logística nacional y última milla”, resaltó Triay con orgullo.
La integración entre puerto y última milla no solo le da a Exolgan un diferencial competitivo, sino que también muestra la dirección hacia la que se mueve el comercio global: cadenas más cortas, más trazables y más cercanas al consumidor final.
Una mirada a cinco años
Cuando se le preguntó cómo imagina a Exolgan en cinco años, Triay no dudó:
“Nos vemos operando buques de nueva generación, innovando y consolidándonos como hub logístico del Río de la Plata. Ese es nuestro objetivo, y estamos trabajando día a día para alcanzarlo”.
Con la caída de una vieja grúa como símbolo del cambio y una nueva estrategia que combina inversión, innovación y diversificación, Exolgan busca afianzar su papel no solo como terminal líder de Argentina, sino como un jugador clave en la logística regional.






