La Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) confirmó un paro total de actividades a partir de hoy a las 00 horas, en rechazo al DNU 340 , que busca desregular la Marina Mercante argentina. La medida, que tendrá una duración de 24 horas, es calificada como «extrema pero necesaria» por el gremio, que tiene paralizado el transporte marítimo y fluvial, afectando operaciones logísticas en puertos clave del país.
El DNU 340 elimina una serie de normativas históricas que garantizaban, según FESIMAF, «la protección laboral de los trabajadores y la soberanía sobre las aguas nacionales». Entre los puntos más controvertidos se destacan la flexibilización de los requisitos para la contratación de embarcaciones extranjeras y la reducción de exigencias en materia de seguridad laboral.
En un comunicado oficial, FESIMAF advirtió que la desregulación «entregaría el control estratégico de los recursos marítimos a intereses foráneos, poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo«. Omar Ramírez, secretario general de la federación, declaró: «No nos oponemos a la modernización, pero no puede ser a costa de los derechos de los trabajadores ni de la soberanía nacional. Este decreto es un golpe a la industria local».
El paro afecta directamente a los puertos de Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, nodos claves para el comercio exterior. Según estimaciones privadas, la medida podría generar pérdidas millonarias diarias por demoras en exportaciones de granos y manufacturas. Además, organizaciones empresariales del sector expresaron preocupación por posibles desabastecimientos en cadenas de suministro. Desde el Ministerio de Transporte, aún no se ha emitido una postura oficial.
FESIMAF dejó abierta la posibilidad de diálogo si el Gobierno retira el decreto. «Estamos dispuestos a sentarnos a debatir una reforma que incluya a todos los actores«, afirmó Ramírez. Mientras tanto, la medida de fuerza ya cuenta con adhesiones de otros sindicatos transportistas, lo que podría ampliar el impacto de la protesta.
La situación coloca en tensión al sector marítimo, vital para una Argentina que depende en un 90% del transporte fluvial y marítimo para su comercio internacional. La próxima semana será clave para definir si el conflicto escala o encuentra una salida negociada.







