Italia impulsa la revisión del EU ETS marítimo. Analizamos su impacto en costos operativos, short sea shipping y competitividad europea.
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Italia ha pedido revisar —e incluso suspender temporalmente— el EU ETS marítimo, el sistema europeo de comercio de emisiones que desde 2024 incluye al transporte marítimo.
La posición fue expresada formalmente por Adolfo Urso, ministro de Empresa y “Made in Italy”, ante colegas de la Unión Europea en Bruselas, donde pidió congelar el mecanismo hasta que se lleve a cabo una “revisión sustantiva y profunda” del sistema.
Para Urso, tal como está diseñado hoy el ETS “es solo un impuesto, una tarifa a las empresas intensivas en energía que luchan por ser competitivas” frente a China y Estados Unidos, y por eso «es necesario suspender el ETS mientras se acuerda una reforma integral».
El debate político italiano se da en un contexto más amplio de presión de varios Estados miembros para ajustar el mercado de emisiones de la UE antes de la revisión que presentará la Comisión Europea este año.
Aunque la suspensión total del sistema aún no forma parte de una decisión legal vinculante de la UE, la solicitud formal de Roma ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre transición climática y competitividad industrial.
La discusión no es ideológica -argumentan – es estructural. Desde enero de 2024, cada tonelada de CO₂ emitida en tráficos vinculados a la Unión Europea impacta directamente en la cuenta de resultados de las navieras.
El esquema es progresivo:
- En 2024 se paga por el 40% de las emisiones verificadas.
- En 2025, el 70%.
- En 2026, el 100%.
El EU ETS marítimo aplica al 100% de las emisiones en rutas intra-UE y al 50% en viajes entre la UE y terceros países para buques de más de 5.000 GT. En la práctica, se ha convertido en un nuevo componente fijo del costo operativo.
¿Qué es el EU ETS marítimo y por qué afecta a las navieras?
El EU ETS marítimo es la incorporación del transporte marítimo al sistema europeo de comercio de emisiones (EU Emissions Trading System). En términos simples, es un mecanismo mediante el cual la Unión Europea pone precio a las emisiones de dióxido de carbono (CO₂).
Funciona bajo un esquema conocido como “cap and trade”:
- La UE fija un límite total de emisiones permitidas.
- Las empresas deben comprar derechos de emisión para cubrir el CO₂ que generan.
- Si emiten más, deben adquirir más derechos.
- Si emiten menos, pueden vender los excedentes.
Desde 2024, este sistema incluye a los buques de más de 5.000 toneladas que operan en rutas vinculadas a la Unión Europea.
El impacto es directo:
- En rutas entre puertos europeos, las navieras deben cubrir el 100% de sus emisiones.
- En viajes entre la UE y terceros países, deben cubrir el 50%.
En la práctica, cada tonelada de CO₂ emitida se traduce en un costo adicional. Ese costo depende del precio del carbono en el mercado europeo.
El sistema se aplica de manera progresiva:
- 40% de las emisiones en 2024.
- 70% en 2025.
- 100% en 2026.
Por eso, el EU ETS marítimo no es una tasa fija ni un impuesto tradicional. Es un costo variable ligado al volumen de emisiones y al precio del carbono en el mercado europeo.
Para las navieras con alta exposición al comercio intraeuropeo, este esquema modifica directamente su estructura de costos operativos.
El impacto del EU ETS marítimo en los costos operativos
El precio de los derechos de emisión (EUA) ha mostrado fuerte volatilidad. En 2023 superó los 90 euros por tonelada. Luego registró descensos asociados a menor actividad industrial y ajustes macroeconómicos. Sin embargo, incluso con valores moderados, el impacto acumulado es relevante.
Para líneas con alta rotación intraeuropea —ro-ro, ro-pax, short sea shipping y feeders— el EU ETS marítimo puede representar entre un 3% y un 8% adicional sobre el gasto operativo. El porcentaje depende del perfil del buque y de su eficiencia energética. En segmentos de bajo margen, esa variación altera directamente la estructura competitiva.
Quién gana si se suspende el EU ETS marítimo
Una eventual suspensión del EU ETS marítimo generaría alivio inmediato en determinados segmentos:
- Servicios ro-ro y ro-pax en líneas regulares intra-UE.
- Short sea shipping y feeders regionales.
- Graneleros y tanqueros con alta frecuencia en puertos comunitarios.
- Operadores europeos expuestos a competencia de terceros países en el mercado regional.
Para estos actores, el sistema funciona como un costo estructural. Eliminar esa variable mejoraría márgenes, reduciría presión sobre tarifas y fortalecería posiciones en el comercio intraeuropeo de corta y media distancia.
Desde la óptica industrial, el argumento italiano apunta a aliviar una carga regulatoria en un entorno de costos elevados y competencia intensa.
Competitividad europea frente al EU ETS marítimo
El debate, sin embargo, no termina en el corto plazo. El EU ETS marítimo no es solo un peaje ambiental. Es una señal económica. Cuando emitir tiene precio, la eficiencia deja de ser discurso y se convierte en estrategia empresarial.
Una suspensión beneficiaría especialmente a flotas convencionales con menor nivel de modernización. Al mismo tiempo, diluiría parcialmente la ventaja competitiva de quienes ya invirtieron en optimización energética o renovación tecnológica.
Además, en los tráficos de larga distancia —como Asia-Europa o el Atlántico Norte— la competitividad no depende exclusivamente del EU ETS marítimo. Intervienen otros factores:
- Eficiencia estructural de flota.
- Acceso a financiación verde.
- Exigencias ambientales de los cargadores.
- Regulaciones internacionales impulsadas por la International Maritime Organization.
La transición energética marítima no desaparece por decreto. La presión regulatoria es creciente y multilateral.
EU ETS marítimo: margen inmediato vs. transición energética
La propuesta italiana plantea una cuestión estratégica para la Unión Europea.
¿Se está corrigiendo una asimetría que penaliza a la industria europea frente a terceros países? ¿O se está debilitando la señal que empuja a modernizarla?
A corto plazo, algunos balances podrían mejorar si el EU ETS marítimo se suspende o flexibiliza. A mediano y largo plazo, la ventaja será de quienes utilicen cualquier alivio para fortalecer su eficiencia estructural.
El transporte marítimo europeo enfrenta una tensión clásica: competitividad inmediata versus transformación estratégica. En el mar, ganar margen hoy no garantiza liderazgo mañana.
Fuentes: Drewry/ Clarksons Research/ European Commission- – EU Emissions Trading System (ETS)/ International Maritime Organization – 2023 GHG Strategy / European Union Allowance/






