Por Ariel Armero
Rosario volvió a ser epicentro del debate fluvial argentino con una nueva edición del Encuentro Argentino de Transporte Fluvial. Bajo el lema “Retos y oportunidades del sistema hidroviario”, el evento congregó a autoridades provinciales, referentes portuarios y empresarios del sector, que coincidieron en la necesidad de transformar la hidrovía Paraguay–Paraná en un verdadero vector de desarrollo regional y federal.
En la apertura, Juan Carlos Venesia, director del Instituto de Desarrollo Regional, fue categórico: “Debemos salir de la lógica exclusiva de la vía navegable troncal. El sistema hidroviario involucra al Paraná, al Paraguay y al Uruguay”. Su planteo apunta a una visión integrada que supere la mirada técnica o fragmentada, para construir consensos duraderos con participación activa de las provincias.
Ese llamado a recuperar una mirada federal y estratégica tuvo eco en las palabras del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien instó a romper con el centralismo de decisiones tomadas “desde una oficina en Capital Federal”. “Necesitamos un modelo de desarrollo productivo e infraestructura que abarate la logística y potencie nuestra competitividad. No se trata solo del dragado: hablamos de rutas, energía, puertos, conectividad”, subrayó.
En sintonía, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, planteó una continuidad histórica de la postergación del litoral productivo: “Hace 200 años discutíamos la libre navegación de los ríos. Hoy seguimos peleando por lo mismo: por inversión, por infraestructura, por una Argentina más equilibrada”.

Infraestructura y competitividad: una deuda estructural
Los diagnósticos fueron tan claros como urgentes. Miguel Simioni, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, advirtió que “el déficit de infraestructura nos pone un techo al crecimiento”. A la espera de un nuevo proceso licitatorio de la Vía Navegable Troncal, reclamó transparencia, eficiencia y respeto por el ambiente, al tiempo que valoró las iniciativas conjuntas con la Bolsa de Santa Fe para mejorar accesos terrestres a los puertos.
En los paneles técnicos, el reclamo por una logística integrada resonó con fuerza. El ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, fue directo: “El 70% de los granos que exporta Argentina sale por Santa Fe. Tenemos que planificar con mirada regional, convocando a todos los actores, porque nuestras industrias y pymes necesitan una hidrovía eficiente y moderna para exportar”.
Desde Córdoba, el ministro Pedro Dellarossa sumó una perspectiva extra-provincial que refuerza el concepto de sistema: “A Córdoba le interesa que los puertos de Santa Fe y Entre Ríos sean competitivos. No solo para exportar al mundo, sino para fortalecer el comercio regional con Brasil”.

La Hidrovía, un camino sin asfaltar para el Norte argentino
Uno de los discursos más potentes lo ofreció el senador chaqueño Víctor Zimmermann, al describir la hidrovía como “el camino asfaltado sobre el río que todavía no podemos aprovechar”. Su mensaje apuntó a la necesidad de reducir costos logísticos, integrar trenes y puertos, y abordar con valentía una reforma del federalismo fiscal. La propuesta de Zimmermann pone en agenda una discusión mayor: ¿puede la hidrovía convertirse en una palanca para el desarrollo del Norte Grande?
En la misma línea, el entrerriano Martín Anguiano, presidente del Instituto Portuario de Entre Ríos, reclamó pensar la hidrovía como sistema transprovincial y transnacional. “La oportunidad está en generar sinergias con países vecinos y sumar valor a partir de la cooperación regional”, dijo.
A lo largo de la jornada, se desarrollaron paneles centrados en temáticas clave para el futuro del sistema hidroviario argentino: la conectividad fluvio-marítima y la integración logística regional; la expansión de las áreas productivas vinculadas a la Hidrovía; la modernización de los puertos públicos; el impulso al cabotaje fluvial como alternativa sustentable para descongestionar rutas terrestres; y la necesidad de una gestión federal y sostenible de la vía navegable troncal. También se abordaron las perspectivas geopolíticas y comerciales de la navegación interior, con intervenciones que propusieron actualizar marcos normativos como la ley de cabotaje y avanzar en una planificación interjurisdiccional del desarrollo logístico.
Un consenso renovado: el sistema hidroviario como base del desarrollo
La jornada en Rosario dejó en claro que la hidrovía no es solo una infraestructura técnica, sino una herramienta política, económica y estratégica. Un sistema de navegación interior verdaderamente integrado, moderno y federal podría ser la columna vertebral del nuevo modelo productivo argentino.
Pero para eso, como recordaron varios de los oradores, hace falta voluntad política, reglas claras, inversiones sostenidas y una institucionalidad que garantice continuidad más allá de los gobiernos. La ventana de oportunidad está abierta. Dependerá de las provincias, del sector privado y del Estado Nacional convertirla en una vía navegable no solo de barcos, sino también de consensos.








