Louis Dreyfus Company (LDC) ratificó ante el gobierno bonaerense los USD 400 millones de inversión y la capacidad de 4.000 toneladas diarias para la planta de girasol que construirá en Bahía Blanca. El proyecto sumará soja, colza y camelina a su esquema productivo.
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El gobernador Axel Kicillof encabezó este miércoles un encuentro con representantes de Louis Dreyfus Company (LDC) para avanzar en los detalles de la futura planta de girasol en Bahía Blanca. También participó el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez y la subsecretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carla Seain.
Por parte de LDC, el encuentro contó con la presencia de Juan José Blanchard, CEO regional para Sudamérica y COO global de la compañía. También participaron el CFO regional, Samuel Sáenz Rozas; el gerente Ernesto Mussio y el Director Institucional Regional, Luis Zubizarreta.
LDC confirmó que la inversión asciende a USD 400 millones. La instalación tendrá capacidad para procesar hasta 4.000 toneladas diarias de girasol. Eso la convertirá en la mayor planta de su tipo a nivel mundial.
El encuentro funciona como una validación institucional de un proyecto que la compañía ya había anunciado a comienzos de junio. En esa oportunidad, Michael Gelchie, CEO global de LDC, formalizó el desembolso en una carta dirigida al ministro de Economía, Luis Caputo.
Lo nuevo de esta etapa es que el gobierno bonaerense puso sobre la mesa la agenda logística que deberá acompañar la obra. Esa agenda incluye la disponibilidad portuaria, la conectividad vial y la integración de la planta a la infraestructura que LDC ya opera en el puerto de Bahía Blanca.
La planta se construirá dentro del puerto que LDC ya opera
El proyecto no parte de cero. La nueva instalación se levantará dentro del complejo industrial que Louis Dreyfus posee en el puerto de Bahía Blanca. Allí, la compañía cuenta con un muelle de aguas profundas, capacidad de almacenaje y un esquema logístico consolidado para la carga de buques.
Esa integración es la que permite proyectar la magnitud de la obra. Al combinar molienda y exportación bajo un mismo predio, LDC reduce los costos de transferencia entre planta y puerto. Es una variable que pesa de manera decisiva en la competitividad de las cadenas oleaginosas argentinas.
La compañía ya opera en esa terminal con un calado que históricamente le permitió cargar buques de gran porte. La planta proyectada continuará ese patrón de integración vertical entre producción industrial y embarque. El esquema productivo, además, incorporará un componente energético propio: la planta funcionará con biomasa renovable obtenida de las cáscaras de girasol. Eso reduce su dependencia de la red eléctrica y su huella de carbono.
Soja, colza y camelina se suman al esquema productivo
Uno de los puntos que se profundizó en la reunión con el gobierno bonaerense fue la diversificación de la matriz de procesamiento. Además del girasol, la planta contempla moler soja, colza y camelina. Son cultivos que ganan terreno en la matriz productiva regional y que funcionan como insumos para la elaboración de biocombustibles avanzados.
Esta ampliación del mix de materias primas responde a una estrategia de flexibilidad industrial. Permite a LDC adaptar la utilización de la planta según la disponibilidad estacional de cada cultivo. También se ajusta según el comportamiento de la demanda internacional de aceites vegetales, tanto para consumo alimentario como para combustibles de nueva generación.
El contexto productivo bonaerense respalda la apuesta. La superficie sembrada con girasol en la provincia de Buenos Aires pasó de 990.000 hectáreas en la campaña 2020/21 a 1,27 millones en la 2025/26. Es una expansión del 28% que consolida a la provincia como la principal productora del cultivo a nivel nacional. Ese crecimiento de la oferta primaria es el correlato necesario para sostener una planta de la escala que LDC proyecta en Bahía Blanca.
El desafío logístico detrás del anuncio
La inversión de LDC se inserta en un momento de fuerte dinamismo inversor para Bahía Blanca. En paralelo avanzan proyectos energéticos de gran escala, como el esquema de fraccionamiento de líquidos de gas natural que impulsa TGS en Puerto Galván. Esa concentración de obras sobre un mismo nodo portuario reabre un debate que el propio Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB) viene planteando. Se trata de la necesidad de despejar el cuello de botella ferroviario y vial que condiciona la capacidad de la región. Sin una red de accesos a la altura del crecimiento productivo, el hinterland bahiense corre el riesgo de no acompañar ese ritmo.
En ese sentido, la reunión entre Kicillof y los directivos de LDC excede la confirmación de cifras ya conocidas. Coloca en agenda provincial la necesidad de coordinar la expansión industrial del sudoeste bonaerense. Esa coordinación debe incluir las obras de infraestructura de acceso que el sector privado viene reclamando.
Con esta confirmación, LDC avanza en uno de los desarrollos industriales más relevantes del agro argentino de la última década. Es una planta integrada a su propio puerto, con capacidad para procesar 4.000 toneladas diarias de girasol y un esquema productivo flexible que incluye soja, colza y camelina. La definición logística y vial que acompañe esta obra será la que determine si Bahía Blanca logra capitalizar plenamente esta nueva escala industrial.






