La compañía portuguesa Mota-Engil resultó adjudicataria del leilão público para la construcción y operación del túnel submerso que unirá Santos y Guarujá, en el litoral paulista.
Redacción GlobalPorts
El proyecto, largamente esperado y debatido durante décadas, representa un hito en la infraestructura brasileña: será la primera travesía subfluvial del paísy la mayor de América Latina en su tipo.
El túnel tendrá 1,5 kilómetros de extensión, de los cuales 870 metros estarán sumergidos bajo el canal del puerto de Santos. Contará con tres carriles por sentido, uno de ellos preparado para un Vehículo Liviano sobre Rieles (VLT), además de ciclovías y pasarelas peatonales.
La obra reducirá el tiempo de travesía entre Santos y Guarujá —que hoy depende de balsas y de un rodeo de más de una hora por carretera— a apenas cinco minutos. La mejora tendrá un impacto directo en la movilidad urbana de más de dos millones de personas, en la eficiencia logística del puerto de Santos —el mayor de Sudamérica— y en el turismo de la región.
Inversión y concesión a largo plazo
El proyecto demandará una inversión total estimada de R$ 6,8 mil millones. De esa cifra, R$ 5,14 mil millones provendrán del Gobierno Federal y del Estado de São Paulo a partes iguales, mientras que el capital restante será aportado por Mota-Engil.
La concesión abarca un período de 30 años, en el que la compañía portuguesa será responsable de la construcción, operación y mantenimiento del túnel. El inicio de las obras está previsto para 2026-2027 y la finalización para 2030, con apertura al público en 2031.
El túnel utilizará la técnica de túnel inmerso, que consiste en sumergir módulos de hormigón prefabricados en el lecho marino. Se trata de una solución inédita en Brasil, elegida por su menor impacto en el tráfico naval del puerto y por adaptarse mejor a las características geotécnicas de la zona.
Autoridades nacionales y estaduales destacan la importancia del proyecto dentro del Nuevo Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), subrayando su capacidad de dinamizar la economía regional, generar empleo y mejorar la competitividad del puerto de Santos.
Sin embargo, también existen desafíos. En Santos, familias del barrio Macuco han manifestado preocupación por eventuales procesos de desapropiación, reclamando garantías y compensaciones justas. Además, la obra exigirá un riguroso control ambiental y de seguridad para asegurar su viabilidad.
El túnel Santos-Guarujá unirá de manera permanente dos ciudades históricamente dependientes de travesías limitadas, la obra promete “emparedar” Brasil, en el sentido de construir un corredor continuo entre la costa y el interior, conectando a personas, mercancías e inversiones.






