Ernesto Povilaitis, hasta ahora secretario de Legal y Técnica de la Municipalidad de Necochea, fue designado presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, tras un acuerdo político entre el gobernador Axel Kicillof, el exministro de Economía Sergio Massa y el intendente de Necochea, Arturo Rojas.
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El acuerdo tripartito destraba ocho meses de vacancia en uno de los puertos graneleros más importantes de la provincia. Falta la firma del decreto, pero la vigencia ya corre con retroactividad al 25 de agosto.
El anuncio se conoció en el Congreso Productivo Bonaerense realizado en La Plata, con Povilaitis flanqueado por Rojas, el ministro de Producción provincial, Augusto Costa, y el subsecretario de Asuntos Portuarios, Juan Cruz Lucero. Al cierre de esta nota, resta la firma del decreto de designación por parte de Kicillof, aunque la vigencia del cargo tendrá carácter retroactivo al 25 de agosto.
La definición pone fin a casi un año de vacancia en la conducción de uno de los puertos graneleros más relevantes del sistema portuario bonaerense. La presidencia había quedado descabezada en 2025, cuando Jimena López —dirigente del Frente Renovador que había llegado al cargo de la mano de Massa— dejó el Consorcio para asumir como diputada nacional. Ante la falta de acuerdo entre los distintos grupos políticos con peso en Necochea, la Provincia optó por una salida interina: Mariano Carrillo, abogado ligado a UATRE, el gremio de trabajadores rurales.
¿Por qué tardó ocho meses la definición?
La demora en resolver la presidencia titular coincidió, además, con el vencimiento de la concesión de una de las tres terminales del puerto, un proceso que quedó parcialmente empantanado mientras no había una conducción definitiva capaz de sostener las negociaciones de mediano plazo con los operadores privados.
Povilaitis lo definió como el cierre de «una etapa de normalización» tras los meses de conducción provisoria, y anticipó que buscará coordinar agenda con la Municipalidad de Necochea, un vínculo que pesa especialmente porque buena parte del entramado logístico que rodea al puerto —accesos, playas de camiones, ordenamiento del tránsito pesado— depende de decisiones municipales.
Un puerto en crecimiento
La vacancia se prolongó, además, en un momento de expansión operativa poco habitual para Quequén. El puerto cerró 2025 con 9.009.768 toneladas movilizadas, un récord histórico que representó el 7% de las exportaciones argentinas de granos, impulsado en parte por la reconfiguración del comercio sojero global tras la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, que redirigió compras de molinos chinos hacia el Río de la Plata.
La tendencia no se cortó en 2026: enero fue el mejor arranque de año de la historia del puerto, con 1.216.779 toneladas y 39 buques operados, y entre enero y julio el complejo ya acumulaba 4.199.834 toneladas, con trigo y cebada forrajera prácticamente empatados como principales cargas. A la agenda de Povilaitis se suma, todavía sin resolver, la licitación de la terminal cuya concesión vence, un expediente que quedó en pausa durante buena parte del interinato y que ahora reclama una definición.
Puerto Quequén, además, viene de recibir en junio la habilitación definitiva como puerto provincial de uso público y destino comercial por parte de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, un paso institucional que —sumado ahora a una presidencia formalizada— apunta a darle previsibilidad a un complejo que necesita planificar inversiones de mediano plazo para sostener el ritmo de crecimiento, en particular la coordinación con la infraestructura vial del hinterland: el Monitor Portuario bonaerense registró 79.460 camiones vinculados a la actividad del puerto solo en el primer trimestre de 2026, un 19,1% más que en el mismo período del año anterior.
Con el decreto de Kicillof todavía pendiente de firma, el desafío inmediato de Povilaitis será menos político que operativo: sostener el ritmo exportador de un puerto que no dejó de crecer mientras esperaba, durante ocho meses, quién iba a conducirlo.







