Treinta y un operadores terminaron la capacitación «Operador de Equipos de Rayos X en el Ámbito de la Prefectura Naval Argentina», dictada entre el 24 y el 26 de agosto en instalaciones del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén. El curso es el paso previo a la instalación de dos scanners de última generación en los principales accesos al recinto portuario, que permitirán inspeccionar bolsos y paquetes sin frenar el paso de camiones y personal.

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La formación, a cargo de especialistas del Departamento Apoyo Tecnológico para el Análisis Criminal —que depende de la Dirección de Inteligencia Criminal e Investigaciones de Prefectura—, combinó seguridad radiológica, normativa operativa y legal, y técnicas de interpretación de imágenes.

No es un dato menor: leer una imagen de rayos X para distinguir un paquete inocuo de una carga sospechosa requiere entrenamiento específico, y hasta ahora Quequén no contaba con personal propio acreditado para esa tarea.

Un puerto que sigue creciendo

La inversión llega en el momento de mayor actividad de la historia reciente de la terminal bonaerense. Puerto Quequén cerró 2025 con 9.009.768 toneladas operadas —el 7% de las exportaciones granarias del país— y arrancó 2026 superando ese ritmo: enero fue el mejor inicio de año de su historia, con 1.216.779 toneladas y 39 buques atendidos. Para julio, el acumulado ya llegaba a 4,2 millones de toneladas, con trigo y cebada forrajera empatados como las mercaderías principales.

Ese crecimiento no es solo una cifra de exportación: significa más buques fondeados, más camiones ingresando por los accesos y más movimiento de personal en los muelles. Cada uno de esos flujos es, también, una vía posible para introducir mercadería no declarada, y hasta ahora el control dependía en gran medida de la revisión manual.

La modalidad que preocupa en toda la Hidrovía

En abril, Prefectura ya había desplegado un operativo antinarcóticos con allanamientos simultáneos en Quequén y Necochea, con cuatro detenidos y secuestro de estupefacientes, armas de fuego y dinero en efectivo, en una causa impulsada por la propia Autoridad Marítima Nacional.

Y en las últimas semanas, la atención de las fuerzas de seguridad en la Hidrovía Paraná-Paraguay estuvo puesta en la llamada «contaminación» de buques: la maniobra por la cual organizaciones narco suben droga a un granelero en tránsito o fondeado, evitando que el cargamento pase por los controles formales de la terminal.

El caso más resonante fue el secuestro de 497 kilos de cocaína frente a San Nicolás, cuando una lancha intentaba acoderarse a un buque granelero en plena rada. La lógica es la misma que motiva el refuerzo en Quequén: cuanto más crece el tráfico de graneleros por un puerto, más atractivo se vuelve como punto de infiltración, y más necesario resulta que el control tecnológico llegue antes que el problema.

Equipamiento y trabajo conjunto

Los dos equipos de rayos X se sumarán a los accesos principales del puerto en las próximas semanas, según confirmaron desde el Consorcio. El presidente de la entidad, Mariano Carrillo, ratificó el compromiso de «continuar trabajando codo a codo» con Prefectura y las autoridades judiciales, y ubicó al equipamiento como una de las piezas para consolidar a Quequén como un ámbito operativo confiable.

La apuesta institucional acompaña una tendencia que ya se venía observando en otras terminales del país, donde la incorporación de scanners de rayos X se volvió parte estándar de los planes de modernización de seguridad, en coordinación con Prefectura, Aduana y las policías locales.

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