La Organización Marítima Internacional (OMI) convocó un periodo extraordinario de sesiones de su Consejo para debatir la situación en Oriente Medio y sus efectos sobre el transporte marítimo y la gente de mar.
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La reunión se celebrará los días 18 y 19 de marzo de 2026 en Londres y pondrá el foco en el mar Arábigo, el mar de Omán, la región del Golfo y, especialmente, el estrecho de Ormuz y sus alrededores.
La decisión refleja la creciente preocupación del organismo por el deterioro de la seguridad en una de las rutas más sensibles del comercio mundial. El encuentro extraordinario, identificado como C/ES.36, fue solicitado por varios miembros del Consejo y será presidido por Víctor Jiménez, de España.
En los días previos, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, mantuvo reuniones informativas con organizaciones del sector el 11 de marzo y con Estados miembros el 12 de marzo para compartir información y analizar los últimos acontecimientos.
Ormuz, bajo máxima atención
La convocatoria de la OMI llega en un contexto de fuerte tensión en torno al estrecho de Ormuz. El 1 de marzo, Arsenio Domínguez advirtió sobre la gravedad de la situación y remarcó la importancia de preservar la libertad de navegación, un principio central del derecho marítimo internacional.
En esa declaración, pidió extremar las precauciones y señaló que, cuando fuera posible, los buques deberían evitar la zona hasta que mejoraran las condiciones de seguridad.
Días después, el 6 de marzo, el secretario general volvió a pronunciarse tras reportes de muertes de marinos en el área. Allí afirmó que esos hechos eran inaceptables y subrayó que la protección de la gente de mar debe ser una prioridad. La OMI también destacó que miles de tripulantes siguen operando en el Golfo bajo condiciones de elevada presión y riesgo.
Impacto sobre el transporte marítimo
La importancia de esta sesión extraordinaria radica en que el estrecho de Ormuz es uno de los principales corredores del comercio marítimo global, sobre todo para los tráficos energéticos y las rutas estratégicas entre Asia, Medio Oriente y otros mercados.
Cualquier deterioro en la seguridad de esa zona repercute sobre la operatoria de buques, la planificación de itinerarios, los costos logísticos y las coberturas de seguro. Esta es una inferencia logística razonable a partir del rol estratégico que la propia OMI asigna a la zona y de sus advertencias recientes sobre el impacto en shipping y seafarers.
Para el sector naviero, la señal institucional es relevante. Que el órgano ejecutivo de la OMI se reúna de manera extraordinaria muestra que el escenario ya no se interpreta como una contingencia aislada, sino como una amenaza seria para la continuidad segura de la navegación comercial y para las condiciones de trabajo de las tripulaciones. El Consejo de la OMI está integrado por 40 Estados miembros elegidos por la Asamblea, lo que refuerza el peso político de la convocatoria.
La gente de mar, en el centro
Más allá del impacto operativo, la OMI viene insistiendo en el costo humano de la crisis. En sus comunicaciones más recientes, el organismo destacó que los marinos civiles no deben quedar expuestos a conflictos geopolíticos mientras cumplen funciones esenciales para sostener el comercio internacional. Ese enfoque coloca a la seguridad de la tripulación en el centro de una agenda que ya no es solo comercial, sino también humanitaria.
Qué puede dejar la sesión extraordinaria
La reunión del 18 y 19 de marzo será observada de cerca por armadores, operadores, aseguradoras y Estados miembros.
El resultado podría marcar el tono de la respuesta institucional de la OMI frente a una crisis que afecta una vía crítica para el transporte marítimo mundial.
También será una señal sobre hasta dónde el sistema multilateral marítimo está dispuesto a actuar ante una escalada que compromete tanto la seguridad de la navegación como la integridad de la gente de mar.






