El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, calificó como “inaceptable e insostenible” el ataque mortal contra un buque en el estrecho de Ormuz. Advirtió además que miles de tripulantes siguen expuestos en una zona de alto riesgo, en un nuevo capítulo de la crisis que tensiona al transporte marítimo internacional.

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La escalada de violencia en Oriente Medio volvió a impactar de lleno sobre el transporte marítimo internacional. Esta vez, la reacción llegó desde la Organización Marítima Internacional (OMI), cuyo secretario general, Arsenio Domínguez, condenó en términos enfáticos las muertes de marinos en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos estratégicos más sensibles para el comercio global y el flujo energético mundial.

La OMI condenó el ataque y advirtió por la gravedad de la situación

En una declaración difundida el 6 de marzo, la máxima autoridad de la OMI expresó su alarma por el ataque mortal perpetrado en la zona, donde, según reportes citados por el organismo, al menos cuatro marinos perdieron la vida y otros tres resultaron gravemente heridos. Para Domínguez, el hecho confirma un escenario cada vez más grave para la seguridad de las tripulaciones civiles que continúan operando en aguas sometidas a una fuerte tensión geopolítica.

Me alarma y entristece profundamente la noticia del ataque mortal perpetrado contra un buque en el estrecho de Ormuz”, sostuvo Arsenio Domínguez, quien además subrayó que sus pensamientos están con las familias de las víctimas, los heridos y toda la comunidad marítima internacional golpeada por estas pérdidas. La declaración oficial remarca que la gente de mar no debe ser blanco de ataques bajo ninguna circunstancia.

Miles de tripulantes siguen expuestos en una zona de alto riesgo

Pero el pronunciamiento de la OMI no se limitó a la condena. También puso el foco sobre una dimensión menos visible, aunque igualmente crítica: el desgaste humano de miles de tripulantes que permanecen en el golfo Pérsico a bordo de buques en situación de riesgo.

Según el organismo, alrededor de 20.000 marinos siguen varados en la región, enfrentando no solo amenazas operativas directas, sino también una creciente presión psicológica derivada de la inseguridad persistente.

Desde la perspectiva del sistema marítimo global, la advertencia de la OMI vuelve a poner sobre la mesa un problema de fondo: la seguridad de la navegación ya no puede analizarse solo en términos de comercio, seguros o desvíos logísticos. Cuando los ataques alcanzan a tripulaciones civiles, el conflicto adquiere una dimensión humanitaria que interpela a toda la gobernanza marítima internacional.

Libertad de navegación y protección de la gente de mar

Domínguez fue categórico al respecto. “Esto es inaceptable e insostenible”, afirmó, y reclamó que todas las partes y actores involucrados adopten las medidas necesarias para garantizar la protección de la gente de mar, sus derechos, su bienestar y la libertad de navegación, en línea con el derecho internacional.

El mensaje llega en un momento particularmente delicado para la región. En los últimos días se multiplicaron los reportes sobre ataques e incidentes contra buques en el área del estrecho de Ormuz y zonas cercanas, lo que alimenta la preocupación por una eventual profundización de los riesgos para el transporte marítimo, los mercados energéticos y la estabilidad de una de las rutas más relevantes del mundo. Reuters informó esta semana sobre nuevos ataques a embarcaciones en la zona y sobre el deterioro del tránsito marítimo en ese corredor estratégico.

Para el negocio naviero, el impacto ya no se mide solo en primas de seguro, costos o demoras. La cuestión central vuelve a ser la integridad física de las tripulaciones. Y en ese punto, la declaración del secretario general de la OMI busca marcar un límite político e institucional: sin protección efectiva para la gente de mar, la libertad de navegación queda severamente comprometida.

Fuente: OMI

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