La Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) realizó el 1er Congreso Puertos Privados: “Motor estratégico para el crecimiento del Comercio Exterior Argentino”, un encuentro que puso en el centro de la discusión el papel de la infraestructura portuaria en la competitividad del país.
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La jornada, desarrollada el 5 de mayo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, reunió a autoridades, operadores, representantes del comercio exterior y referentes del sistema logístico. En la apertura, Gabriela Ardissone, presidenta de la CPPC, planteó una definición que marcó el tono del congreso: Argentina discute muchos temas, pero rara vez coloca en el centro del debate a uno de los factores que más condiciona su futuro económico: los puertos.
“El 90% del comercio exterior pasa por ahí. Siete de cada diez insumos industriales también. No es solo logística. Es producción, empleo, inversión y desarrollo federal”, sostuvo Ardissone, al destacar el peso concreto que tiene el sistema portuario sobre la economía real.

Los puertos como activo estratégico nacional
El mensaje de la CPPC apuntó a superar una mirada limitada de la actividad portuaria como simple infraestructura de transferencia de cargas. Para la entidad, los puertos constituyen una plataforma estratégica para la producción, la inserción internacional y el desarrollo territorial.
Ardissone subrayó que la Argentina cuenta con un sistema portuario de escala global, construido a partir de décadas de inversión, trabajo, innovación y visión de largo plazo. En ese mapa, mencionó el peso del Gran Rosario, considerado el segundo nodo agroexportador más importante del mundo; el corredor Zárate-Campana; el área de Buenos Aires; Bahía Blanca; y los puertos patagónicos, cada vez más vinculados al desarrollo energético.
“Nuestro sistema portuario es un activo estratégico de escala global”, remarcó la presidenta de la CPPC, al señalar que esa red eficiente, especializada y con fuerte inversión privada no es producto de la casualidad, sino de una construcción sostenida en el tiempo.


Una agenda marcada por la Hidrovía, la multimodalidad y la previsibilidad
El congreso dejó planteada una agenda de prioridades para que la Argentina pueda aprovechar mejor sus oportunidades en el comercio exterior. Entre los puntos señalados por Ardissone aparecen la necesidad de modernizar la Hidrovía, integrar de manera más eficiente el tren, el camión y la vía fluvial, garantizar previsibilidad y continuidad operativa, reducir la presión impositiva y profundizar la inserción internacional.
La discusión cobra especial relevancia en un contexto global atravesado por tensiones geopolíticas, nuevas tecnologías, mayores exigencias ambientales y una competencia cada vez más fuerte entre cadenas logísticas. En ese escenario, la CPPC sostuvo que los países ya no compiten únicamente por lo que producen, sino también por la forma en que logran mover esa producción hacia los mercados.
“Hoy los países no compiten solo con lo que producen. Compiten con cómo lo mueven. Con sistemas logísticos integrados”, expresó Ardissone.

Competitividad para exportar más
La mirada de la CPPC conecta directamente con uno de los debates centrales del comercio exterior argentino: cómo reducir costos, mejorar la eficiencia logística y ampliar la capacidad exportadora del país.
Para Ardissone, si la Argentina quiere aumentar sus exportaciones, generar más empleo e integrarse de manera más sólida al mundo, el camino requiere fortalecer el sistema portuario. Eso implica avanzar sobre obras de infraestructura, modernización normativa, coordinación público-privada y una visión estratégica que ubique a la logística como parte de la política productiva.
“Los puertos no son sólo infraestructura. Son una plataforma de desarrollo”, afirmó.
El planteo también incorporó una advertencia: la oportunidad existe, pero no se concretará de manera automática. Requiere decisiones concretas, planificación y condiciones que permitan sostener inversiones de largo plazo.

Una oportunidad mayor que el desafío
El 1er Congreso Puertos Privados dejó como conclusión una idea clara: el sistema portuario argentino ya cumple un rol decisivo en el comercio exterior, pero puede convertirse en un motor todavía más potente si se resuelven los cuellos de botella que limitan la competitividad logística.
La modernización de la Hidrovía, la mejora de los accesos terrestres, la integración ferroviaria, la continuidad operativa y el alivio de cargas fiscales aparecen como piezas de una misma agenda. No se trata solo de mover más toneladas, sino de construir una matriz logística capaz de acompañar el crecimiento productivo del país. En palabras de Ardissone, el desafío es grande. Pero la oportunidad, aún más.






