El Índice de Costos Logísticos Nacionales elaborado por la UTN para CEDOL registró un incremento de 2,44% en la medición con transporte. La mano de obra, los combustibles y los insumos para almacenamiento volvieron a presionar sobre la estructura de costos del sector.
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Los costos logísticos nacionales registraron en abril una nueva suba, en un contexto en el que la actividad continúa enfrentando incrementos en rubros clave para el almacenamiento, el transporte y la distribución urbana. De acuerdo con el Índice de Costos Logísticos Nacionales elaborado por la Universidad Tecnológica Nacional, a través del Centro Tecnológico de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial, para la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos, CEDOL, el indicador con costos de transporte aumentó 2,44% durante el mes y acumuló un impacto de 17,57% en lo que va de 2026.
El informe correspondiente a abril muestra que la evolución de los costos estuvo marcada principalmente por el segundo tramo de las paritarias acordadas en marzo de 2026, que además incorporó el premio por presentismo en la rama logística. Este componente tuvo incidencia directa sobre las operaciones del sector, especialmente en aquellas actividades intensivas en mano de obra.
En paralelo, las operaciones de almacenamiento también recibieron el impacto de otros aumentos relevantes. Entre ellos, CEDOL destacó la suba del film stretch, que alcanzó 11,97%; el IPIM, con 3,38%; comunicaciones, con 2,92%; energía, con 2,09%; y seguridad de edificios, con 1%. Estos rubros forman parte de la estructura cotidiana de los operadores logísticos y muestran cómo la presión de costos no se concentra en un único componente, sino que atraviesa distintas etapas de la cadena de abastecimiento.

El transporte también sumó presión sobre la estructura logística
En el caso del índice que incluye transporte, además del efecto de la mano de obra, la medición incorporó incrementos en variables directamente vinculadas a la operación de flotas. Según el relevamiento, el combustible aumentó 1,33%; los lubricantes, 6,99%; los neumáticos, 1,05%; las reparaciones, 1,81%; el costo financiero, 0,82%; los gastos generales, 3,35%; y los peajes, 0,52%.
Estos movimientos confirman que la logística continúa operando bajo una dinámica de costos sensible tanto a los acuerdos salariales como a los precios de insumos críticos. En un país de grandes distancias productivas y fuerte dependencia del transporte terrestre, cada variación en combustibles, mantenimiento o financiamiento tiene un efecto directo sobre la competitividad de las cadenas de valor.
De acuerdo con los datos difundidos, el índice CEDOL con costos de transporte aumentó 2,44% en abril y acumuló 17,57% en 2026. En tanto, el índice CEDOL sin costos de transporte mostró una suba mensual más elevada, de 5,85%, con un acumulado anual de 14,53%.
La distribución urbana con acompañante registró un incremento de 4,84% en abril y un impacto acumulado de 16,70% en el año. Por su parte, la distribución urbana sin acompañante aumentó 3,80% en el mes y acumuló 15,80% durante 2026.

Costos medibles, pero también improductividades externas
CEDOL recordó que los incrementos reflejados en las polinómicas responden a costos medibles, transparentes, conocidos y de uso público. La entidad también remarcó que el objetivo de estos indicadores es mostrar mensualmente la variación de los costos logísticos, excluyendo las improductividades que pueden generarse por causas externas a los operadores.
Esa aclaración resulta relevante para interpretar el alcance del índice. La medición permite observar la evolución de los costos propios de la operación logística, pero no incorpora otros factores que también afectan la eficiencia del sistema, como demoras, congestión, restricciones operativas, tiempos muertos, problemas de infraestructura o dificultades administrativas.
Para los operadores logísticos, la evolución de estos indicadores constituye una referencia central en la actualización de tarifas, la renegociación de contratos y la planificación de servicios. Para los generadores de carga, en tanto, ofrece una señal sobre el encarecimiento de procesos que son esenciales para abastecer mercados, sostener inventarios y conectar producción con consumo.
En un escenario donde la competitividad logística es cada vez más determinante para el comercio interior y exterior, la evolución de los costos vuelve a instalar una preocupación estructural: cómo mejorar la eficiencia del sistema sin trasladar toda la presión de los aumentos a las cadenas productivas.






