La Cámara de Puertos Privados Comerciales, CIARA y el Centro de Exportadores de Cereales advirtieron sobre los efectos del conflicto con transportistas de carga de granos, que mantiene retenes en rutas y accesos a los principales nodos portuarios del país en plena cosecha. Las entidades alertaron por demoras logísticas, riesgos para los embarques y posibles impactos en el ingreso de divisas.
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La conflictividad con los transportistas de carga de granos volvió a poner bajo presión a la logística vinculada al comercio exterior argentino. La Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales expresaron su “profunda preocupación” por los retenes instalados en rutas y accesos a los principales nodos portuarios del país, una situación que, según señalaron, está impidiendo el normal desarrollo de la actividad.
El pronunciamiento empresario se da en un momento especialmente delicado para la operatoria agroexportadora, en plena cosecha y con un flujo intensivo de camiones hacia las terminales portuarias. Desde esa perspectiva, el reclamo por una recomposición tarifaria trasciende el plano sectorial y pasa a impactar sobre toda la cadena logística, desde el transporte terrestre hasta los embarques al exterior.
Un conflicto que golpea la logística en plena cosecha
De acuerdo con el comunicado, la medida de fuerza está vinculada al pedido de actualización de tarifas por parte de los transportistas, en un contexto de aumento de costos operativos, especialmente del combustible. Las entidades firmantes señalaron que, aunque comprenden el planteo de fondo, la falta de acuerdo entre las partes y el rechazo a la propuesta presentada está afectando el funcionamiento de la logística en uno de los momentos más sensibles del calendario comercial.
El punto central es que no se trata solo de una disputa tarifaria. Cuando los accesos a los puertos quedan condicionados por cortes o retenes, el problema escala rápidamente hacia la operatoria exportadora. En un esquema altamente dependiente del transporte automotor para el ingreso de granos a las terminales, cualquier interrupción genera demoras, reprogramaciones y mayores costos.
Demoras en embarques y riesgo para contratos con el exterior
Las cámaras empresarias advirtieron que la situación ya provoca “graves inconvenientes” para el comercio exterior argentino. Entre las consecuencias mencionadas aparecen los retrasos en los embarques, el incumplimiento de contratos internacionales y la imposibilidad de sostener con normalidad el ingreso de divisas al país.
Ese señalamiento vuelve a mostrar hasta qué punto la logística portuaria no puede analizarse de manera aislada. La eficiencia de los puertos depende también de la fluidez de los accesos terrestres, de la coordinación entre los distintos eslabones del sistema y de la capacidad de evitar bloqueos en momentos de alta demanda operativa.
En la práctica, cada demora en el arribo de camiones altera turnos, complica la planificación de las terminales y agrega presión sobre una cadena que, en plena cosecha, funciona con márgenes estrechos y tiempos críticos.
El pedido de las entidades: diálogo urgente
Frente a este escenario, la Cámara de Puertos Privados Comerciales, CIARA y el Centro de Exportadores de Cereales instaron a las partes involucradas a agotar de manera urgente las instancias de diálogo para destrabar el conflicto. El objetivo, remarcaron, es garantizar la continuidad de la operatoria, preservar la seguridad en las rutas y evitar una profundización de los perjuicios sobre el comercio exterior argentino.
El planteo empresario vuelve a dejar sobre la mesa una cuestión de fondo: en un país donde buena parte de las exportaciones depende del movimiento fluido de cargas hacia los complejos portuarios, las tensiones en el transporte terrestre tienen un efecto directo sobre la competitividad sistémica. Por eso, más allá de la legitimidad de los reclamos sectoriales, la resolución del conflicto aparece como una condición urgente para evitar que la cosecha quede atravesada por nuevas disrupciones logísticas.







