En el marco del 32° aniversario del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, celebrado el 1° de marzo de 2026, la entidad anunció oficialmente el inicio del estudio de impacto ambiental para la futura obra de refulado de arena en la playa de Quequén, una intervención considerada estratégica para enfrentar el proceso de erosión costera que afecta desde hace años a ese sector del litoral bonaerense.
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El anuncio fue formulado por el presidente interino del Consorcio, Dr. Mariano Carrillo, durante un acto realizado en la Escollera Sur, con la participación de autoridades municipales, trabajadores portuarios, representantes empresariales y vecinos de la comunidad.
La decisión marca un punto de inflexión: el puerto no sólo consolida su perfil agroexportador, sino que asume un rol activo en la gestión ambiental y territorial.
Puerto Quequén y su rol frente a la erosión costera
La erosión en la costa de Quequén se ha intensificado en los últimos años, generando pérdida sostenida de arena, retroceso de la línea de playa y mayor exposición de acantilados. Este fenómeno impacta en la seguridad urbana, el espacio público y la actividad turística.
El refulado en Puerto Quequén aparece así como una herramienta de ingeniería costera destinada a recuperar superficie de playa y amortiguar la energía del oleaje. El procedimiento consiste en extraer arena del fondo marino y redistribuirla sobre la franja costera, reforzando su capacidad de protección natural.
Sin embargo, desde una perspectiva técnica, el inicio del estudio ambiental es el verdadero paso relevante. Allí se definirá la viabilidad, el origen del sedimento, los posibles impactos y la articulación con otras obras portuarias.

Qué implica el refulado en Puerto Quequén
El estudio deberá evaluar aspectos centrales como:
- Compatibilidad granulométrica de los sedimentos.
- Dinámica de corrientes y transporte litoral.
- Efectos sobre el ecosistema marino.
- Interacción con el canal de acceso y el dragado de mantenimiento.
En puertos de características similares, la coordinación entre dragado y refulado permite optimizar costos y minimizar impactos. Si se articula correctamente, el proyecto puede integrar gestión ambiental y operación portuaria en una misma estrategia.
La clave estará en que la intervención no sea aislada, sino parte de un esquema de manejo costero sostenido en el tiempo.
32 años de gestión, infraestructura y exportación
La iniciativa se enmarca en un momento institucional significativo. El 1° de marzo de 2026, Puerto Quequén celebró 32 años desde la creación de su Consorcio en 1994, modelo de gestión público–privada que consolidó al enclave como uno de los nodos agroexportadores más dinámicos del país.
En estas tres décadas, el puerto avanzó en:
- Modernización de infraestructura.
- Inversiones en elevadores y terminales.
- Optimización de logística de granos.
- Incremento sostenido de volúmenes exportados.
- Consolidación como plataforma estratégica del complejo cerealero bonaerense.
El refulado en Puerto Quequén se inserta en esta lógica evolutiva: el puerto amplía su agenda desde la eficiencia operativa hacia la sustentabilidad territorial.

Más que una obra: una definición estratégica
La erosión costera no es un fenómeno coyuntural. Está asociada a dinámicas naturales, eventos meteorológicos extremos y transformaciones en el sistema litoral.
En ese contexto, el estudio ambiental determinará si la obra puede convertirse en una política estructural de manejo costero o si será una intervención puntual.
Desde la perspectiva de GlobalPorts, el movimiento es significativo: Puerto Quequén refuerza su licencia social y su integración con la ciudad, en línea con los estándares internacionales de puertos sostenibles.
El desafío ahora será técnico y político: garantizar rigurosidad en el estudio, transparencia en el proceso y articulación con provincia y municipio para asegurar financiamiento y continuidad.
A 32 años de su constitución, el puerto no sólo proyecta granos al mundo. También redefine su vínculo con el territorio que lo sostiene.








