La finalización de la zafra nacional desató una actividad sin precedentes: trabajo, movimiento y energía en los muelles marplatenses.

Redacción GlobalPorts

El puerto de Mar del Plata vivió en las últimas horas una jornada de intensa actividad que muchos describen como “histórica”. Más de 25 buques pesqueros regresaron casi en simultáneo tras el cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales, dispuesto por el Consejo Federal Pesquero.


El movimiento constante de embarcaciones, grúas, camiones y trabajadores dio a los muelles una postal de pleno auge industrial: descargas, mantenimiento, reabastecimiento y maniobras de atraque se sucedieron sin pausa desde la madrugada.

Según informaron fuentes portuarias, el cierre oficial de la campaña —vigente desde las 19 horas del 10 de octubre— motivó que gran parte de la flota concentrara su retorno en un mismo día. Algunas embarcaciones arribaron con bodegas llenas del preciado crustáceo, mientras que otras, ya fuera de la zona de pesca, transportaban merluza, caballa o anchoíta, en plena rotación hacia la temporada costera.

La llegada masiva de buques puso a prueba la capacidad operativa del puerto y la coordinación entre los distintos actores del sistema pesquero.


“Fue una jornada de muchísima energía, de trabajo conjunto entre armadores, estibadores y servicios portuarios”,señalaron operadores del sector.
El movimiento se concentró especialmente en los muelles 9 y 10, donde el tránsito de camiones refrigerados y grúas móviles se multiplicó, mientras las plantas de procesamiento trabajaban al máximo para recibir la materia prima.

A pesar del esfuerzo logístico, la congestión portuaria fue inevitable. Las maniobras de amarre y descarga se realizaron bajo una presión inusual, demandando coordinación milimétrica y un alto nivel de seguridad operacional. “No hay muchos puertos en el país capaces de absorber este volumen de operaciones en tan poco tiempo”, comentó un empresario local.

Fin de temporada y desafíos estructurales

El cierre de la zafra de langostino 2025 marcó el fin de una campaña que había comenzado con demoras y restricciones por la distribución de la especie y los niveles de captura acompañante de merluza. Aun así, el balance general fue positivo para la flota y para los puertos del litoral patagónico, aunque el regreso masivo a Mar del Plata expuso una vez más la necesidad de planificar mejor los flujos logísticos y la infraestructura disponible.

En ese contexto, el puerto marplatense vuelve a confirmarse como el corazón operativo de la industria pesquera argentina. Su dinámica trasciende la captura de langostino: concentra el mayor número de buques, plantas de procesamiento y empleos directos e indirectos vinculados al sector.


Cada cierre de temporada no solo significa el retorno de los barcos, sino también el reinicio de una cadena productiva que involucra talleres navales, astilleros, aprovisionamiento y servicios logísticos.

La escena del último fin de semana sintetiza, en palabras de los propios protagonistas, “lo que Mar del Plata representa para la pesca argentina”. El movimiento de decenas de embarcaciones, los muelles colmados de operarios, las luces encendidas durante toda la noche y el ruido constante de motores y aparejos devolvieron al puerto su imagen más característica: la de una ciudad que late al ritmo del mar.

En los próximos días, las tareas de descarga, clasificación y mantenimiento continuarán, mientras los armadores preparan las unidades para las próximas campañas.

Más allá del cierre de la temporada, la jornada dejó un mensaje claro: el puerto de Mar del Plata sigue siendo el centro neurálgico de la flota pesquera argentina, un espacio donde se combinan el trabajo, la logística y la vitalidad de una industria que nunca se detiene.

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